Las venas varicosas son aquella que se encuentran alargadas, dilatadas, tortuosas y con una incompetencia en su sistema valvular. Las venas del plexo venoso superficial son las afectadas, las cuales se encuentran por debajo de la piel y el tejido celular subcutáneo.
Influyen en su desarrollo, la debilidad de las paredes de las venas, la permanencia de pie por periodos prolongados, la retención de líquidos, embarazo y obesidad entre otras.
En las venas varicosas se produce el estancamiento en la sangre, lo que lleva a una gran dificultad en el retorno de la sangre hacia el corazón y la aparición de molestias como hinchazón, pesadez, quemazón y dolor en los miembros inferiores..
Entre el 10 y 17 % de la población mundial padece este tipo de trastorno. El objetivo primordial del tratamiento quirúrgico de las varices es aliviar las manifestaciones clínicas, evitar su progresión y la aparición de complicaciones. Antes de optar por el tipo de cirugía se deben realizar pruebas para demostrar la incompetencia de las válvulas del sistema venoso superficial y el buen funcionamiento del sistema venosos profundo. De ser así y no existiendo contraindicaciones, la cirugía es el mejor tratamiento a largo plazo.
Existen diferentes alternativas quirúrgicas, que van desde la más simple y estética, la microcirugía; hasta la safenectomia, de mayor envergadura. En el acto quirúrgico se intenta extirpar la mayor cantidad posible de venas varicosas y lograr restituir el retorno venoso de la sangre.
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