Hace un tiempo se consideraba que el Yoga era una serie de posturas exóticas y prácticas que nada tenían que ver con nuestro estilo de vida, que la meditación servía para evadirse de la realidad.
Pero en el transcurso del tiempo a medida que los beneficios del Yoga se fueron comprobando y difundiendo, diversos ámbitos se abrieron para incorporar esta disciplina.
Hoy, son muchos los profesionales de la salud que recomiendan la práctica del Yoga como complemento a los tratamientos tradicionales.
También en el ámbito de la educación y en las empresas se incorporó el Yoga para reducir los altos niveles de stress y mejorar el rendimiento.
Cada vez son más las personas que incorporan el Yoga a su vida cotidiana como un recurso para mejorar su calidad de vida.
La realidad, es que el Yoga está lejos de ser algo ajeno a nosotros, a nuestra cultura o estilo de vida, es una disciplina que nos lleva a descubrir los recursos naturales que están en nosotros mismos y que nos sirven para equilibrar nuestro estado físico y emocional, mejorando la salud y la relación con el entorno.
A través del trabajo corporal y de las técnicas respiratorias podemos liberarnos de las tensiones y de la sobrecarga del plano emocional, como son los estados de ansiedad y de angustia, con la relajación y la meditación podemos recuperar los ritmos fisiológicos naturales y serenar el sistema nervioso, experimentando un estado de calma interna y de claridad mental.
Con cada práctica generamos un espacio de reordenamiento, de equilibrio y de bienestar.
El Yoga es un camino de autoconocimiento y de liberación, que nos acerca a lo que realmente somos y que nos ayuda a vivir, más plenamente.
*Yoga Clásico
Profesora de Universad del Salvador



