En plazas, en calles, caminando, en playas, en puestitos o sentados en el suelo... trabajando de día o de noche, sin horarios, pero con impuestos a pagar como todo el mundo. Con las manos lastimadas por el minucioso trabajo artesanal; pies descalzos en días de calor y abrigadísimos durante el invierno; rezando para que los fines de semana no llueva. Son trabajadores argentinos, artesanos de nuestras costumbres y cultura, son nativos de una tierra que los alberga con demasiadas condiciones. Sin embargo, no son "vagos", como la gente ignorante suele llamarlos, son manos trabajadoras que no tienen un lugar propio donde mostrar aquello que saben hacer mejor que nadie, aún mejor que muchas fábricas enormes, que venden productos en serie y un poco más económicos.
Un artesano fabrica artesanías de su pueblo nativo, ¿por qué insistimos en despojar al país de las personas que conservan la poca tradición que nos queda?. Así estuvo ocurriendo estos últimos días en las peatonales bonaerenses Florida y Lavalle; desalojos que se hicieron noticia por su violencia policial, en medio de puntos tan concurridos. Pero no son las únicas expulsiones de este tipo que afectan al país; día a día, muchos artesanos luchan para poder trabajar, escapando de la policía que aparece para retener sus producciones, y desalojarlos una vez más de las calles argentinas que se convierten en sus lugares de venta.
Claro que también existen los llamados "puestitos artesanales", "las ferias", que son controladas y coordinadas por las distintas municipalidades, pero que encierran múltiples problemáticas, como por ejemplo que no dan abasto, o que piden un alquiler demasiado alto para las ganancias obtenidas, y la mayoría de los artesanos no pueden trabajar el puestito de lunes a lunes, ya sea por vivir lejos del dicho, por estar afectados a cumplir con obligaciones de otro trabajo, o por necesitar tiempo para producir sus productos. Es casi imposible que un artesano trabaje todos los días de la semana, y de ser así, ustedes observarán lo castigada que es la vida de una persona así, que reza todas las noches para que el día siguiente no diluvie y le impida salir a trabajar para darle de comer a su familia; una persona que sale a trabajar de día las calles y de noche, cuando llega agotada a su casa, debe ocuparse de producir más artesanías para vender al día siguiente, y al siguiente también...
Los artesanos son personas -sobre todas las cosas-, que eligieron sus trabajos porque es lo que más les gusta en el mundo y los hace felices -en los mejores casos-, o son personas que se convirtieron en artesanos al no disponer de posibilidades para hacer de sus vidas otra cosa, como estudiar una carrera universitaria. Pero lo que quiero resaltar aquí, es que esta gente, es hija de la Nación Argentina, como todos nosotros, es nativa, y lucha por salir adelante como todos también; así que, cuando usted camine por la calle y vea a una de estas personas sentada en el suelo ofreciendo su trabajo, no la mire como a un vago, o como a un "bicho raro", mírela como a un igual, que se rompe el culo todos los días del año para que en su hogar nunca falte un plato de comida; se trata de gente verdadera, honrada, trabajadora, humilde, como pocos, y como tendrían que ser nuestros gobernantes, que sólo ven a los artesanos como la borra del café, y lo único que hacen por ellos es levantarlos de Lavalle y Florida -entre otras-, quitándoles la posibilidad de trabajar y de vivir. Soluciones a este problema, existen, y también puedo nombrar algunas de ellas, pero no serviría de nada, si los que tienen el poder no mueven un pelo para aliviar el sufrimiento del pueblo, y su único interés en él es descifrar la forma de robarles más dinero.
Soledad Elías Leguizamón.



