I.E. es la habilidad de manejar las emociones negativas de forma inteligente. Sea ansiedad, ira, temor, culpa, celos, resentimiento, angustia, impotencia y tantas otras.
Cuando en la relación de pareja emergen sentimientos de este tipo, pueden llegar a quebrar el vínculo, si no son adecuadamente manejados.
Dos mujeres y su dilema
Estos son 2 casos ¨clásicos¨ de personas que representan muchas otras con el mismo conflicto. Se han cambiado los nombres y algunos datos básicos para preservar su identidad.
1.Graciela: 51 años - Casada - 3 hijos de 15, 19 y 23 años - Ama de casa - Esposo: Gerente Comercial.
2.Claudia: 37 años - Divorciada - 2 hijos de 11 y 8 años - Contadora
Graciela y Claudia desean sentirse mejor. Ellas quisieran ¨sintonizar¨ en el vínculo con su pareja. Pero por alguna razón hacen ¨cortocircuito¨ y sufren como si estuvieran frente al enemigo.
Si ellas aprendieran a utilizar su INTELIGENCIA EMOCIONAL, seguramente sus relaciones, serían mas equilibradas y menos dolorosas.
Presentación:
1.) GRACIELA se siente cansada y aburrida de hacer todos los días las mismas actividades: atender la casa, el marido, sus hijos, etc. Desea que llegue el fin de semana para compartir con su esposo, salir juntos, disfrutar de alguna actividad común. Pero Juan, por el contrario está mas que cansado, después de una estresante semana de trabajo. Sus largas horas en la oficina y la responsabilidad de su alto cargo lo incitan a descansar; por ende se aísla, duerme en demasía y permanece horas frente al televisor haciendo zapping. Esta tratando de volver a su propio centro, de despejar su mente alienada y de recargar sus pilas para salir el lunes nuevamente al frente de batalla.
Graciela vive esta conducta de Juan como una agresión encubierta hacia ella: él no le da lo que ella necesita, se siente frustrada y no tenida en cuenta. Esto hace que existan cada vez mas roces y cuestionamientos dentro de la pareja, aún por sosa mínimas. La agresión genera agresión.
Si su INTELIGENCIA EMOCIONAL fuera adecuada, Graciela expresaría claramente lo que le sucede, sin necesidad de agredir a su esposo. El podría darse cuenta de que su actitud era mas importante para ella de lo que él creía. El podría además, sentirse valorado y deseado, lo cual lo predispondría para estar mas abierto y receptivo hacia ella. Y tal vez cada uno podría aprender a ponerse en el lugar del otro y negociar una solución que resultara buena para ambos!!
2.) CLAUDIA, por su parte, está exhausta: su trabajo, sus chicos, su casa y la vida misma!! Además, el tener que tomar decisiones, sin tener con quien compartirlo, hace que su ¨mochila¨ sea mucho mas pesada.
Se divide como puede tratando de atender todos y cada uno de los frentes de la mejor manera posible. Cuando siente que llega al límite y ya no puede más, intenta conectarse con su ex-marido para resolver alguna cuestión que hace a la crianza de los chicos o del dinero, que en verdad no abunda. Y ahí suele encontrarse con otro límite: las dificultades de tiempo y económicas de su ex, en tanto éste ha formado una nueva familia a quién debe también proveer.
Ella vive las dificultades con Marcelo como algo personal, como si él privilegiara su situación actual, excluyendo así a sus hijos y esquivando sus deberes compartidos con ella. Esto la enoja y la hiere. Quiere salir de esta situación pero no sabe cómo. Se debate entre invalidarlo totalmente cortando el vínculo con él como castigo, o bien seguir considerándolo como un mal necesario, del que en gran parte depende.
Si Claudia tuviera mas desarrollada su INTELIGENCIA EMOCIONAL, podría tener una visión diferente de la situación. Quizá podría considerarlo como un problema del ¨aquí y ahora¨ y no ya contaminado con su infancia y sus sentimientos de exclusión de aquella etapa (la mayor de 4 hermanos). Y de esta manera ya no necesitaría pasar del rol de la Profesional que todo lo puede al de Niña Desvalida que necesita una salvador. Y por ende, al salir de esta polaridad: omnipotencia-impotencia y recobrar su equilibrio, sus planteos resonarían diferentes en Marcelo. El ya no sentiría que pasa de ser un ¨cero a la izquierda¨ a ser el salvador. Y asi, cuando el también sintiera que no es totalmente ignorado (desvalorizado), ni totalmente demandado (idealizado) podría funcionar en esta relación de manera mas adecuada. Y ya el encuentro entre ambos no sería un problema, sino una solución.
Nuestras emociones están siempre presente dentro nuestro, emergen como si fuera un manantial. No podemos evitarlas, sólo podemos estar atentos para registrarlas, y encauzarlas de la mejor manera posible. La idea es que nosotros podamos manejar nuestras emociones y no que nuestras emociones nos manejen a nosotros!!
Coord. Taller Inteligencia Emocional
Ex Docente Ftad. Psicol. UBA



