Buenos Aires, (Especial para NA, por Marisa Alvarez)- Aún sin sorpresas mayúsculas, el efecto del triunfo electoral del kirchnerismo en la Provincia fue al final más parecido a un tsunami que a las olas poderosas que cíclicamente desata la política argentina.
Los 46 puntos que obtuvo la candidatura de Cristina Kirchner rondaron en rigor marcas logradas en tierras bonaerenses, desde el regreso de la democracia, por el peronismo y aún por el radicalismo en sus años de gloria.
Pero esta vez el ganador -el Frente para la Victoria- debió jugar con apenas un pedazo de aquel peronismo. Y la contundencia del triunfo pasó centralmente por los 26 puntos que la primera dama obtuvo sobre su rival, Chiche Duhalde; y en segunda instancia por el hecho de que el duhaldismo arañara pero ni siquiera alcanzara de lleno los 20 puntos que, según el propio sector, debía superar para un resultado decoroso.
Es cierto que sus 19,70 puntos le permitieron al PJ bonaerense retener 1.250.000 votos, un caudal que lo ubica como la segunda fuerza, no ya de la Provincia sino del país. Pero la política y las matemáticas no siempre se llevan bien. Por eso también es cierto que aunque esa situación cuantitativa sea un dato, la derrota del duhaldismo es una de las más duras de los escenarios electorales de las últimas dos décadas.
Como también es verdad que, si de resultados se trata, las elecciones del domingo pasado parecen haber sucedido hace un siglo. Es que el amplio espectro del ganador no se extasió frente a la victoria ni por un minuto. El llamado ¨día después¨ llegó el mismo domingo a la noche, cuando en el kirchnerismo se decidió poner en marcha estrategias troncales ya diseñadas para 2007; y por abajo se desataron incontables pujas de todo tamaño y valor, para un nuevo reparto de los espacios de poder y para ir instalando proyectos políticos de grupos o personales.
La consolidación y ampliación del Frente de la Victoria, como un gran espacio de centroizquierda en desmedro del ¨copamiento¨ y fortalecimiento del PJ (sin que esto anule el objetivo de quitarle al duhaldismo el control de esa estructura) es la primera y central estrategia -anticipada aquí hace varias ediciones- a la que la Casa Rosada le dio el visto bueno apenas conocida la tendencia de la elección bonaerense.
Aunque ese proyecto tiene una pata importante en Santa Fe -donde se buscará atraer al socialista Hermes Binner- su principal campo de desarrollo será Buenos Aires, en dos etapas.
INVITADOS ESPECIALES
El lunes mismo se inició una reservada tarea de ¨invitación¨ a dirigentes duhaldistas que, por una razón u otra -ganaron sus distritos y/o facilitaron el triunfo de Cristina en sus pagos, no forman parte del círculo de amigos personales de los Duhalde, tienen cualidades políticas salientes, o podrían funcionar como ¨figuras nuevas¨, pero fundamentalmente para terminar de aniquilar al duhaldismo-, el kirchnerismo quiere incorporar a sus filas.
No cabe esperar sin embargo de ese proceso pases espectaculares inmediatos, salvo eventuales saltos de dirigentes que no figurarían justamente entre los invitados. ¨La idea es ir sumando despacio y en forma selectiva¨, dicen los que están al tanto de un trabajo sobre el peronismo bonaerense que, curiosamente, se realiza en forma excluyente desde despachos de la Casa Rosada.
La segunda etapa -aunque hay ya también contactos abiertos- será la avanzada sobre el universo bonaerense no peronista: intendentes radicales exitosos, vecinalistas y progresistas varios con perfil sobresaliente.
BATALLAS URGENTES
Con más urgencia y menos disimulos se iniciaron por abajo varias batallas.
Las más visibles son las desplegadas por el manejo de la Legislatura. En el Senado pujan por la vicepresidencia 1¦ el platense Amondarain y el matancero Pirisolo; y para la jefatura del bloque la Gobernación quiere al actual titular de Educación, Oporto, y el grupo de Amondarain promueve al ex radical Eseverri.
Para la presidencia de Diputados Felipe Solá ya tiene también candidato, el ahora ministro de Salud Passaglia, pero la fila de postulantes es larga. Por ese lugar pulsean entre otros los diputados D Alessio y Antonuccio, y los intendentes de La Matanza, Balestrini, y de La Plata, Alak (para Aisa y Bonicatto, respectivamente; éste último con la feroz oposición de otro platense, Pérez -que aspira a la jefatura del bloque y sabe que dos de una misma ciudad en esos cargos es imposible-, y de Amondarain, por la misma razón a partir de su pretensión en el Senado). Y se dice que Quilmes -Aníbal Fernández- también daría pelea.
Más larvada y a mediano plazo -pero ya inmersa en un clima de intrigas- aparece la disputa por lo que podría denominarse la jefatura política de la tropa bonaerense, totalmente subordinada -claro- a la conducción de Néstor Kirchner.
El gobernador Solá considera que su profética pelea con el duhaldismo, los resultados del domingo y su rol institucional le adjudican ¨naturalmente¨ ese lugar. Pero el ministro del Interior Aníbal Fernández -de fluida relación con dirigentes peronistas medios, kirchneristas y duhaldistas en condiciones de pegar el salto-, y el diputado nacional electo Alberto Balestrini -pese a que los intendentes fuertes del Conurbano lo ven ¨sólo¨ como un par- estarían dispuestos a conquistar ese rol de armado y conducción.
MOVIDAS EN EL GABINETE
El gabinete bonaerense es también escenario de pulseadas varias. Como ya se había anticipado aquí, es muy probable que hombres de Kirchner desembarquen en el equipo de Solá; alternativa que el Gobernador -molesto por la posibilidad de que sea entendida como una imposición- blanqueó esta semana definiendo la cuestión como ¨coordinación de políticas que podrían incluir nombres¨. Por lo pronto, estaría confirmado que el segundo de Filmus en Educación, Alberto Sileoni, reemplace a Oporto en la Provincia.
En ese mismo marco, cerca de Balestrini, que tiene a un hombre propio, Bronzina, como nº 2 de Obras Públicas bonaerense, se afirma -críticamente, por cierto- que un hombre de Aníbal Fernández podría ir a ese ministerio.
Solá, en tanto, ya habría elegido a un felipista para Salud, el intendente de la Costa Juan de Jesús, aunque esa incorporación estaría atada a que Passaglia alcance la presidencia de Diputados. Pero en el propio círculo cercano al Gobernador hay tironeos por el gabinete. Por caso, un ala de ese grupo volvió en estos días con su pretensión de instalar en Desarrollo Humano al intendente de Campana, Varela.
Menos complicadas serían las sucesiones en las vacantes que se abrirán en Cultura y Derechos Humanos por la elección de sus titulares como diputados nacionales. Actuales integrantes de esos equipos serían sus futuros titulares.
El pase de la Provincia a la Nación que se habría enfriado en la misma semana en que cobró fuerza sería el de Randazzo. ¨Sería en todo caso en una segunda etapa, en marzo o el invierno, porque si se larga acá la reforma constitucional para las reformas política y del Estado, Florencio sería el armador de ese proceso¨, justifican cerca del ministro de Gobierno.
MIRANDO HACIA LA GOBERNACION
Y por supuesto ya se abrió la ronda de posibles candidatos kirchneristas a gobernador. Aníbal Fernández está anotado y autoasumido públicamente desde hace más de un año. Pero ya se están acercando otros a la grilla. Balestrini, Randazzo, José Pampuro y León Arslanián -de quien no cabe esperar, sin embargo, que ¨milite¨ por su postulación- creen que, en determinados contextos, el 2007 podría ser su hora. Algunos piensan, en tanto, que el armado transversal que reintentará el kirchnerismo debería incluir a un radical -más precisamente al marplatense Daniel Katz- completando la fórmula para la Gobernación.
Claro que para el ¨cristinismo¨ -al menos así lo llaman en el felipismo, donde ubican como cabezas de ese grupo a Dante Dovena y algunos intendentes del norte del Conurbano como Mario Ishi, de José C. Paz- la candidatura de la esposa del Presidente a la Gobernación es una posibilidad abierta como plan B, sujeto a la definición de la postulación a la presidencia de la Nación.
EN EL CAMPAMENTO DE LOS DERROTADOS
¨Yo ya estoy afuera¨, mandó a decir a su tropa, mientras tanto, Eduardo Duhalde, recluido en Montevideo. Pero cuando algunos le sugirieron que Chiche renunciara a la banca del Senado que consiguió el domingo -una idea que comenzó a circular en el duhaldismo-, rechazó la ¨propuesta¨ en forma destemplada. ¨Los sacó a los bolsazos¨, graficaron las fuentes.
Lo cierto es que en la dirigencia del duhaldismo hay clima de fuga masiva hacia el kirchnerismo. Y los que aún en pleno duelo mantienen la cabeza fría comenzaron a plantear que la única forma de evitar una estampida desordenada es ¨brindar un mínimo de contención y encarar una negociación (con la Rosada) de conjunto¨.
Pero Duhalde les mandó a decir que ¨formen una conducción colegiada¨, cuando no hay en el sector líderes a la vista y sí demasiados heridos. Crecen las críticas hacia adentro -incluidas algunas tan ¨básicas¨ como si Duhalde debió o no enfrentar al Presidente en esta instancia- y los pases de factura entre dirigentes que ganaron y perdieron.
Nadie podría predecir por estas horas el futuro de este sector, aunque claramente parece más cerca de la disolución que de la reorganización.



