Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) -- Con el telón de fondo del impacto que causaron los anuncios en Brasil y la Argentina acerca de la decisión de ambos gobiernos de cancelar por completo sus deudas con el FMI, a miles de kilómetros de distancia de aquí, en Hong Kong, ministros de casi 150 países se enfrascaron en una dura negociación referida al comercio internacional. Y a decir verdad, las expectativas que arrojaron esas discusiones no son nada alentadoras.
El objetivo del encuentro realizado en el marco de la OMC (la Organización Mundial del Comercio) pasaba por la posibilidad de llegar a un acuerdo en materia de reducción o bien de eliminación de los subsidios que en buena parte del mundo desarrollado caen generosamente sobre la producción agropecuaria, afectando a naciones como la Argentina y Brasil, productoras de esos bienes a gran escala. Pero en movida no había grandes esperanzas.
En las negociaciones desarrolladas allí, mientras en Brasilia y Buenos Aires se anunciaban las decisiones adoptadas con respecto a la deuda, hubo dos posiciones claramente enfrentadas: Argentina se ubicó al lado de Brasil y otras naciones en desarrollo, actuó en bloque y reclamó ¨la eliminación de toda forma de subsidios¨, denunciando incluso una ¨discriminación¨ de parte de los países más ricos hacia los menos desarrollados.
¿Cuáles fueron y siguen siendo esos dos bloques? Por un lado, las naciones en desarrollo, que piden la eliminación de los subsidios que otorgan los países ricos a sus productores agrícolas y también de los aranceles a la importación de esos productos provenientes delas naciones más pobres. Allí se ubica, claro está, la Argentina.
Del otro lado, básicamente Estados Unidos y la Unión Europea (aunque también aquí se alinean Japón y otras potencias industriales), aseguran que para eliminar esos subsidios es necesario que los países en desarrollo abran más sus mercados a sus productos industriales y a sus servicios.
Era casi previsible que por el nivel de enfrentamiento en este encuentro de Hong Kong no hubiera acuerdo alguno en esta materia. Lo único que podría considerarse un avance (con minúsculas) es que se pusiera una fecha concreta para seguir negociando.
Se espera que en el primer semestre del año próximo haya un nuevo encuentro de ministros. Para los negociadores argentinos, existe la esperanza de que se le pueda poner allí una fecha a la eliminación de los subsidios a la exportación y a la reducción de las ayudas internas (subsidios a la producción). Por ahora, esa esperanza parece poco sustentable y el tema sigue siendo una deuda pendiente; casi tanto como la famosa deuda externa.
Durante el debate de Hong Kong, el canciller Jorge Taiana, en uno de los párrafos de su discurso, señaló: ¨Uno de los mayores problemas del comercio internacional es la persistente asimetría entre la liberalización del comercio de productos industriales y los productos agrícolas. Existe una discriminación negativa contra los países productores de bienes agrícolas y productos agrícolas procesados que atenta contra sus posibilidades de crecimiento sostenido e impide mejorar los niveles de ingresos de la mayoría de la población mundial¨.
Por ese motivo, aseguró lo que el Gobierno ya había planteado incluso en sintonía con Brasil, al señalar que ¨en agricultura, esta Ronda debe eliminar todas las formas de subsidios a las exportaciones, reducir drásticamente los subsidios internos y facilitar mayor acceso al mercado de esos bienes. Si no lo hace, habrá fracasado, aunque digamos lo contrario¨.
Habló también de la necesidad de buscar consensos, poner el esfuerzo para tratar de alcanzar acuerdos que acerquen a las distintas posiciones y de buscar propuestas ¨ambiciosas¨ y ¨equilibradas¨.
Pero a la hora de las definiciones, el ministro resaltó: ¨Los problemas de los países en desarrollo no se van a arreglar con mejoras puntuales ni con dádivas o más promesas incumplidas. La liberalización comercial debe encuadrarse en un contexto político, económico y social apropiado. La misma no puede operar en el vacío ni aplicarse de manera selectiva. Debe servir globalmente para lograr la eficiencia económica con equidad y dar lugar a una mejor redistribución del ingreso, a la eliminación del hambre y a la erradicación de la pobreza¨.
¨Dicha liberalización –agregó- tampoco puede aislarse de la necesidad de preservar un adecuado espacio para las políticas activas de los Gobiernos en pos de objetivos económicos y sociales. Pretender que la liberalización comercial pueda ignorar esas necesidades es simplificar excesivamente la ecuación negociadora¨.
Y al momento de referirse a los países más industrializados, fue particularmente duro: Advertimos –dijo- que las aspiraciones de algunos miembros en materia de bienes industriales y servicios, fuera de toda proporción con lo que están preparados para ofrecer en agricultura, más allá de afectar severamente el espacio necesario para políticas públicas industriales y el ejercicio de la soberanía regulatoria en servicios, pondrá en riesgo la posibilidad de alcanzar los consensos necesarios para el cierre de una negociación¨.
Durante los días de reuniones en Hong Kong, la delegación argentina, junto a un grupo de países en desarrollo –entre ellos Brasil, Sudáfrica, Filipinas, Indonesia, Egipto y Venezuela- acordó un texto en el que se remarcó expresamente la importancia de que las rebajas de los aranceles no afecten la flexibilidad que los países deben tener para hacer política industrial o reducir el impacto sobre los sectores más sensibles de su economía.
Taiana, al definir la posición argentina, aclaró: ¨El objetivo que busca nuestro país, así como también la mayoría de los países en desarrollo, es el de encontrar, de manera progresiva, soluciones a los desequilibrios del sistema multilateral de comercio, en especial la discriminación de sectores productivos como la agricultura, en la cual nuestros países son competitivos¨. El objetivo está claro. ¿Se conseguirá en algún momento?.



