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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 20/dic/2005 de La Auténtica Defensa.

CENTRO ASISTENCIAL ADUM
SERVICIO DE CENTRO DE DÍA
EL CAMINO QUE LLEVA A LA CALLE




Los niños no llegan a la calle por gusto, sino porque no tienen otra alternativa. Muchos de ellos se iniciaron acompañando a su solitaria madre en el tramo del mercado o en su tarea de trabajadora informal junto al semáforo. Otros llegan a la calle huyendo de un ambiente familiar insoportable.

Según la psicóloga Adilia Amaya, del Instituto de Promoción Humana, para conocer con precisión qué riesgos corre un niño y cuáles son sus posibilidades de recuperación, es necesario saber si es niño o niña, qué va a hacer a la calle, a qué sector de la calle, si va solo o acompañado y, si va acompañado, de quién. "No es lo mismo una niña solita en un mercado vendiendo agua todo el día desde muy chiquita que un varoncito que vende las tortillas que prepara su mamá en su propio barrio, cerca de su casa y que ya cumplió los 12-14 años", explica Amaya. "El primer caso es crítico. Esa niña tiene un futuro atroz seguramente, mientras que el caso del niño es poco problemático, en principio".

"Claro que no se puede absolutizar en nada -añade- pero lo normal es que quien está en una situación extremadamente difícil y compleja a tan poca edad, no acierte a encontrar una salida correcta". Es cierto que existen numerosas excepciones de niños que, a pesar de haberse desarrollado en circunstancias muy difíciles, han logrado superar situaciones casi imposibles. Pero, ¿alguien sensato permitiría que sus hijos corriesen peligros abrumadores con la esperanza de que pertenezcan después a la casta de los niños extraordinarios?

"El niño que no es atendido busca dónde encontrar algo de atención. Y ese apoyo puede estar en un vecino, en donde un familiar, en la amistad de otro niño que ya se inició en la calle".

Amaya abunda en el mismo sentido: "El niño necesita un adulto que sea su referente, con el que se identifique. Puede ser un tío, una madrina, la abuela, o un vecino. Al niño no le preocupa el grado de consanguinidad. Y este referente tiene una gran importancia en la vida del niño".

Pero, ¿qué lleva al niño a la calle? La investigadora social Sylvia Sakes tiene una hipótesis: "Muchos estudios demográficos se refieren a la estrategia de los padres para recibir apoyo de los hijos cuando sean ancianos, pero pocas veces se considera esta estrategia como de corto plazo. Sin embargo, hay miles de cosas que hacen los niños: apoyan el trabajo doméstico, trabajan como lustradores, voceadores, cuidando y/o limpiando carros, etc. Crece la cantidad de niños en estas actividades a medida que se agudiza la crisis económica.

"Esta necesidad económica del apoyo de los niños puede contribuir a explicar el maltrato hacia ellos, lo cual es un problema serio. La difícil situación económica requiere el apoyo de los hijos pequeños y por las mismas presiones que provienen de la pobreza, es difícil para los padres ceder a las presiones de los hijos en cuanto a la comida, la diversión y otras necesidades que los niños demandan, descargando la madre sus frustraciones sobre ellos.

Para muchas mujeres desesperadas, la poca seriedad con que a veces trabajan los niños les obliga a recurrir al maltrato como la única forma que les queda para conseguir esa ayuda. Bajo estas presiones, un sinnúmero de niños huyen de sus madres. Un vicio de la `antigua moral´, como es disciplinar a los niños a golpes, no se erradica fácilmente si al mismo tiempo el trabajo de ellos es parte importante en las estrategias de sobre vivencia de sus madres o tutoras.

Hay otro elemento -puntualiza Amaya- que es la situación familiar. Es menos terrible la situación de un niño o una niña que sale con el seguimiento de un adulto responsable, aunque no sea su madre. Alguien que esté pendiente de si vendió o no vendió, cómo transcurrió su trabajo en el día, que lo espera con interés y, a su regreso, le ofrece aunque sea una tortilla con sal. Es muy distinto a que no lo estén esperando, que ni siquiera sepan si llegó o no llegó. Porque si hay muy poca atención al niño o ninguna, se genera un elemento que lleva al niño a permanecer más tiempo en la calle".

El Centro de día de ADUM, trabaja con niños/as en situación de calle, si Ud. Conoce a alguien que se encuentra en esta condiciones puede llamarnos al 03489-423350 o dirigirse a Av. Mitre 526.


 
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