La crisis petrolera de 1973 despertó nuevamente el interés por la Tracción a Vapor, ya en decadencia, pero sin embargo ese interés fue breve.
La mayoría de las Locomotoras en desuso llegaron a las vías muertas, encabezando antes la última vuelta de un tren de despedida. Esta última etapa antes de empezar a ser chatarra.
Así nacería la idea de patrimonio y se elevarían en muchos países, voces con la finalidad de que las autoridades pertinentes tomaran cartas en el asunto. La preservación de las Máquinas históricas despertaría un gran interés.
Para sensibilizar a la opinión pública y a los medios de comunicación, diversos Trenes especiales con Locomotoras a Vapor se pusieron en marcha. En algunos casos fueron particulares y en otros asociaciones quienes intentaron salvar de la destrucción Locomotoras antiguas. Muchas veces el intento fue en vano y una serie importante desapareció, dejando solo como testimonio de su existencia algunas fotografías.
Por otra parte, se formaron grupo para intentar salvar líneas secundarias cerradas por no ser rentables, muchas de las cuales se explotaron luego con fines turísticos. A fines de los años 70 nacieron unas 30 Líneas Turísticas en Francia, Alemania y Austria, como así también en Gran Bretaña, país que no debemos olvidar, fue la cuna del Ferrocarril.
Gracias a esta acción imitada en varios países europeos, se han salvado varias Locomotoras a Vapor. Sin esta acción no hubiera podido testimoniarse sobre la historia del Ferrocarril en los diferentes países.
Actualmente las Locomotoras a Vapor, que pertenecen a ciertas asociaciones o Ferrocarriles Turísticos, conocen una segunda juventud y a veces tras una prolongada inmovilización, muestran su orgullo al frente de Trenes Turísticos idénticos a los de nuestros abuelos.



