En este nuevo año que se inicia quiero hacerle llegar un fuerte saludo a todos aquellos que nos acompañan y dan fuerzas para continuar juntos la lucha que nos permite mantener viva la esperanza de construir una sociedad más justa, la misma que soñaron nuestros 30.000 compañeros detenidos - desaparecidos.
Hoy más que nunca debemos ser concientes de la hora que nos toca vivir. Como decía Evita "no es el azar lo que pone a los hombres y a las mujeres al frente de las grandes causas. Por el contrario, parece como que las grandes causas preparasen el alma de sus hombres y de sus mujeres". Estamos ante una de esas grandes causas, ante un año que será bisagra para los Derechos Humanos y su definición futura basada en los pilares Verdad, Justicia y Memoria.
Una bisagra para demostrar el desarrollo de una política en donde el Estado de Derecho, en lo posible, busque reparar los daños producidos por el Estado Terrorista. Como dijo el Presidente Néstor Kirchner al entregar el día 14 de diciembre último el premio "Azucena Villaflor" al Equipo Argentino de Antropología Forense (y es voluntad política del Gobernador Solá) "es fundamental que el 2006 sea el punto de inflexión definitivo para que pueda alumbrar el amanecer que todos queremos para la Argentina (...) porque en la Argentina va volviendo la Justicia y si la Justicia vuelve estos señores no pueden estar libres".
Pero reparar no implica solamente compensar. Desde hace tiempo muchos buscamos obsesivamente la verdad. Pero ésta Verdad debe ir de la mano de la búsqueda de Justicia. Si cultivamos la memoria no es solo para "ilustrar" el genocidio. Lo hacemos porque es a partir del recuerdo que se construye la justicia. Lo hacemos porque queremos la condena, el análisis de las causas y las complicidades que siempre tienen nombre y apellido.
Una de las maneras de llevar adelante esta política de reparación es a través del impulso de acciones judiciales, incluso promoviendo la presentación del Estado como parte querellante en los procesos penales.
La Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, en un hecho inédito, se ha presentado ya como parte querellante en varias causas, y en otras acompaña a los organismos de derechos humanos y a los familiares, denunciando, incluso a funcionarios gubernamentales que actuaron en la época de la represión ilegal.
Así que, con este trabajo, continuamos, en esta hora crucial que nos enfrenta desde la pasión y desde la razón, desde la memoria y desde la justicia. Si durante décadas solo nos quedó el ejercicio de la memoria, del repudio, de la pasión; HOY tenemos la posibilidad de ir en búsqueda de una condena.
SARA DEROTIER DE COBACHO
Subsecretaria de Derechos Humanos
Gobierno de la Provincia de Buenos Aires



