Escribo en noche de reyes y lleven los recuerdos de la niñez cuando venian a mi casa dejándonos lo que les pedíamos mi hermana Petty y yo como todos los chicos del mundo, bah, eso creo; y eramos muy felices porque tuvimos la suerte de que siempre llegaran con lo solicitado y no por partida doble, uno para cada una, salvo cuando pediamos la preciosa muñeca "Linda Miranda, que camina, mira y anda..." y era carísma, y dos era mucha plata que nuestros reyes no tenian, así que ese año llegó una sola, pero estabamos chochas y disfrutamos mucho.
Hoy, en la distancia, no puedo dejar de sonreir con nostalgia, porque fueron momentos maravillosos que no se pueden olvidar y recordando a los viejos amados que aunque eran pobres, con sus trabajos de portero de la YPF papá y de modista mamá, nunca nos dejaron colgadas y cumplieron con nuestros sueños y me abraza la ternura por la fortuna de tener a don Chaile y Da. Emma como papá que mucha de las personas que vivian en el barrio de Arenales, serca de la Plaza Italia, dicen que nos recuerdan caminando de la mano a las dos con ellos, o andando adelante con lindos vestiditos y ellos del brazo, y bue... nada de ponerme triste, al contrario, debo ser feliz porque el buen Dios nos dio esa infancia.
Ojalá que hoy no haya desiluciones en los corazones de los chicos que no reciban nada, porque son muy pobres o por alguna otra razón y no deben estar tristes. Que los Reyes Magos nos den salud, tranquilidad y felicidad a todos.
Marta Chaile



