Buenos Aires (NA) -- "Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla", desafió el entonces presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri ante la multitud que colmó la Plaza de Mayo el 2 de abril de 1982, cuando las tropas argentinas ocuparon islas Malvinas.
Tres meses después, con más de 600 jóvenes muertos en el conflicto bélico y miles de heridos y mutilados, Galtieri renunció al cargo y le dejó su lugar a Reynaldo Bignone, quien conservó el poder hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando asumió el presidente Raúl Alfonsín.
El ex dictador fue condenado por su conducción de la guerra, que realizó íntegramente desde Buenos Aires, y en la que no sólo se cometieron serios errores tácticos y estratégicos, sino también se violaron todas las normas del sentido común.
La convicción de la cúpula militar de que el Reino Unido no realizararía un intervención armada para recuperar las Malvinas, junto a la ilusa convicción que Estados Unidos no intervendría, ueron los primeros de una serie de errores que llevó a la aventura militar a una final anunciado.
El combate bélico comenzó el 1 de mayo cuando la flota inglesa comenzó a atacar Puerto Argentino, y recrudeció un día después cuando el buque General Belgrano fue atacado y hundido por un submarino nuclear británico fuera de las 200 millas de exclusión de la zona de conflicto, hecho en el que murieron 292 marinos argentinos.
El ex combatiente y ahora periodista Edgardo Esteban relató en su libro "Iluminados por el Fuego" los duros momentos que tuvieron que vivir los combatientes argentinos durante la Guerra de Malvinas.
"En 50 días, me bañé dos veces. Estábamos en los llamados pozos de zorro, que eran como las trincheras de la Primera Guerra Mundial, con diez grados bajo cero, llenos de barro, nos meábamos y nos cagábamos porque no podíamos ni bajarnos los pantalones por el frío. Si se nos mojaban los borceguíes teníamos, de reemplazo, ¡zapatillas Flecha!", contó el ex combatiente.
Esteban señaló que los soldados comían "una vez al día" y tomaban "mate cocido con pan duro" y aseguró que los oficiales les decían que estaban "bárbaro, que los que la pasaban mal eran los ingleses".
"Los oficiales fueron muy injustos, muy crueles, nos hicieron mucho daño, como estaquear a alguien por robar un poco de comida.
Siempre digo que lo que no les voy a perdonar a los militares es haberme hecho conocer la muerte a los 18 años", subrayó.
La derrota argentina en Malvinas aceleró la crisis política sellada por la resistencia en las calles y Galtieri tuvo que renunciar el 17 de junio de 1982, a tres días de la rendición.
Se formó entonces una nueva Junta Militar, esta vez encabezada por el General Cristino Nicolaides, y el 15 de julio, asumió el general Reynaldo Bignone, el último presidente del Proceso Militar iniciado seis años antes.



