Si nos ajustamos a las necesidades que tenía Villa Dálmine, podemos decir que se cumplió con el fin buscado. Porque viendo su ubicación en la tabla, a dos puntos de Colegiales que tenía un partido accesible, la única opción favorable era ganarle a Berazategui para llegar al esperado choque con el equipo de Munro, manteniendo la diferencia y eso en definitiva se logró. Pero pese a ellos nos hubiera gustado ver a un Dálmine suelto, siendo protagonista, mandando en el juego y que no dejara dudas sobre su superioridad. Sin embargo no pudimos volver a ver al equipo que le había ganado a San Carlos sin dejar dudas despertando justificadas expectativas y tuvimos que conformarnos con llegar a un agónico triunfo, luego de sufrir bastante para quebrar la resistencia del equipo local, pero mucho más las propias dudas y las limitaciones que volvió a mostrar la formación que ayer presentó el técnico Iparraguirre.
Precisamente el entrenador volvió, tal cual es su costumbre, a sorprender a propios y extraños introduciendo tres variantes: Alejandro Friedrich, Mario Pobersnik y Pedro Troglio, reemplazando a Miguel Castrellón, Federico Díaz y Fernando Rizzo, precisamente tres de los jugadores que habían marcado diferencias en el triunfo ante San Carlos. Aunque justo es reconocerlo, los dos últimos eran merecedores de recuperar la titularidad por las circunstancias en las cuales las habían perdido y el equipo no fue el mismo y mostró fisuras defensivas, especialmente con las pelotas aéreas y cruzadas, en el medio fue varias veces superado y ofensivamente no generó grandes cosas, porque los dos de punta estuvieron demasiados aislados.
En el arranque del partido Berazategui fue más, ahogando en el medio y generando presión sobre el fondo "violeta" que se mostraba sin firmeza y padecía los pelotazos aéreos y justamente por esa vía llegaba la apertura del marcador, cuando a los 14 minutos Vázquez aprovechaba un centro de Ramírez desde la izquierda, para cabecear sin marcas y poner el 1 a 0.
Siguió dejando muchas dudas el campanense y Berazategui generó algunas jugadas como para alargar la diferencia, pero allá por el minuto 24 un buen remate de Pedro Troglio obligó al arquero a sacar al córner en el primer intento con peligro para Gergoff y un minuto después Martín Ríos, pegándole magistralmente en un tiro libre, puso la pelota junto al parante derecho del arquero para igualar el marcador.
Con el correr de los minutos el local fue quedándose y ello favoreció la levantada "violeta", que culminó la etapa dejando la sensación de ser un poco más, con un gol anulado por posición adelantada de Troglio, luego de una buena jugada entre Mendoza y Basualdo y un remate de Pobersnik apenas desviado.
En el complemento volvió a arrancar mejor el local, salvando Pobersnik a las 4 minutos; a los "9 ríos recibió solo del "Largo", pero la tiró por sobre el travesaño; sobre los "14 se pierde el gol increíblemente el jugador Vázquez y así fueron repartiéndose las oportunidades, generadas más por imprecisiones que por méritos, hasta que sobre los "44 llegó el desequilibrio, cuando ya el partido parecía encaminarse al empate que no le servía para nada al campanense y fue mediante un cabezazo de Pobersnik por sobre el arquero, luego de un córner ejecutado por Ríos y esa conquista del goleador que estuvo más de dos meses ausente, le devolvió la esperanza y la sonrisa a muchos rostros, como para esperar el encuentro del próximo sábado ante Colegiales, donde un triunfo lo dejaría a Dálmine en lo más alto de las posiciones por primera vez en el Clausura y comenzar a coquetear con el ascenso directo.
BERAZATEGUI: 1. Gergoff; Santillán, Stier, Nasif y Díaz; Panella (86´ Girard), Santos, Méndez y Miño; Ramírez (84´ Benítez) y Vázquez. D.T.: Marcelo Philipp.
VILLA DALMINE: 2. Giovini; Pereyra, Chiurco y Carmarán; Carrizo (63´ Ielsich), Basualdo, Troglio (89´ Rizzo), Ríos y Friedrich (82´ Castrellón Pobersnik y Mendoza. D.T.: Oscar Iparraguirre.
ARBITRO: Juan Carlos Sciancalépore.
Miguel Mendoza, que en muchos pasajes quedó aislado en la ofensiva, se apresta a rematar sobre el arco que defendió Gergoff.
Mucha gente viajó para alentar al violeta.



