Mariana, una lectora y participe activa de cara o ceca, nos acerco esta historia que comienza así: En una reunión de padres de una pequeña y alejada escuela de la capital, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También les explicaba de la importancia de su presencia y que hicieran un esfuerzo para pasar el máximo de tiempo posible al lado de sus hijos.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenia tiempo de hablar con su hijo durante la semana.
Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sabana que lo cubría. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos. La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela. Esta historia nos hace pensar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente.
Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo. Los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que hay momentos que un beso, un abrazo sincero, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad…
Lic. Patricia Katz - Lic. Sebastián Terrizzano
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