No es bajita pero tampoco alta, morena y laburadora como pocas, bueno nunca la vía de otra manera siempre trabajando.
Guarda sus cosas cerca de mi casa, carrito, verduras, frutas plantas, bien temprano, en invierno, con todo el frío, con el calor del verano, primaveras y otoños, siempre con mucha ropa haciendo fuerza para "empujando el carrito a pura espalda, riñones y pies, sobre nuestras calles con subidas y bajadas el esfuerzo que hace es impresionante, golpea o llama en las casas de sus clientes con la sonrisa de siempre como si no pasara nada por ella.
Es su nombre Catalina y todos la esperan para comparle lo que necesitan y la encontré muy lejos de mi casa siempre trabajando. A mi me impresiona mucho ver el esfuerzo que hace para empujar ese carro cargado, va casi inclinada y en puntas de pie haciendo fuerza, me dá miedo que se este rompiendo algún organo.
Esta boliviana llamada Catalina, siempre está, menos los domingos su día de descanso.
No se donde vive, si aquí o en Escobar, como la mayoría y se que muchos comerciantes del mismo ramo rezongan porque ellas le quitan parte de su clientela, sin embargo son muy queridas por todos sus clientes.
Lo cierto es que ya son parte de la ciudad y hacen su silenciosos trabajo, sin hacerle asco a nada y como decía, ya es un personaje de Campana sin proponerselo, solo con su presencia que, aunque yo no sea su clienta, porque nos desencontramos se que satisface las necesidades de los vecinos, conocidos y por donde sea su recorrido.
Vos me dirás que hay muchas cosas importante de que ocuparse y sabes? tenes razón, pero aunque ella no me lea me gustó hacer este pequeño homenaje a esta gente que tanto se esfuerza por trabajar con humildad y dedicación, y supongo que por no mucha plata en definitiva y eso para mi es muy importante, ahora te dejo, y te mando un besito. Chau.
Marta Chaile



