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El intendente de la ciudad de Quilmes, desató el escándalo denunciando que en su administración se habían consumido una alevosa cantidad de horas con pornografía vía Internet. Obviamente, desde computadoras municipales y en horario laboral.
Desde hace años es conocida la atracción que ejerce, sobre todo, ante la oportunidad de un acceso "gratis", como puede pasar si en el trabajo se tiene conexión irrestricta. Tal motivo ocasionó que las empresas privadas y muchas oficinas estatales tengan acceso restringido. Incluso algunas empresas, limitan el acceso a casillas de correo gratuitas y a tipos de archivos, que son rechazados automáticamente. Todo esto para que el empleado no se distraiga con cuestiones ajenas a su trabajo específico.
¿Pero que es pornografía? La pornografía, de acuerdo a las definiciones universales de mayor consenso, es la exhibición de contenidos sexuales, en forma obscena, con la intención de excitar o promover la lujuria. La pornografía no es arte ni tampoco mero erotismo o sensualidad. La escultura del beso, de Rodin, o la Maja desnuda, de Goya, son sensuales pero no son pornográficas.
Desde hace miles de años el hombre ha creado obras lascivas con el objetivo de despertar los deseos sexuales. Si bien hubo un tiempo en que la pornografía era difícil de producir y por lo tanto estaba mas al alcance de los ricos y de la clase acaudalada, con la llegada de las accesibles imprentas, la fotografía y el cine, todo cambió. Se hizo asequible incluso para los menos acaudalados. Finalmente, Internet la hizo accesible a todos.
El uso de pornografía en Internet es uno de los recursos más usados y que más dinero deja al comercio del ciberespacio. Imágenes y películas de pornografía dura, chats en línea, y aun actos sexuales en vivo pueden ser bajados y vistos por prácticamente cualquier persona a través de Internet. Se pueden encontrar imágenes sexualmente explícitas en páginas Web y en grupos de noticias que son demasiado fáciles de ver para personas de cualquier edad, en cualquier momento y en la intimidad del propio hogar.
Niños - adolescentes de 11 a 17 años figuran como los usuarios más recurrentes, pero los adultos de todas las edades no se quedan atrás. Quizás comience por curiosidad, pero en muchos termina convirtiéndose en una adicción.
Algunos defensores de la pornografía dicen que sirve para que los perversos descarguen sus deseos en ella y no en la sociedad. Muy por el contrario, algunas estadísticas revelan que todos los violadores y asesinos seriales han sido adictos a la pornografía. Y que hasta la persona más "respetable" puede encontrarse con el incontenible deseo de llevar a cabo todo eso que vio en la Internet, sin importarle el modo o las consecuencias.
La pornografía es una realidad que todos como integrantes de una sociedad debemos afrontar, no solo por el adicto que pasa horas contemplando material pornográfico, sino, también por las miles de millones de personas que cada año son explotadas sexualmente. Lo cual excede toda moral o picardía con la que quieran justificarla.
No debemos olvidar que en el 90% de los casos, detrás de cada fotografía y cada video, está la historia de personas abusadas, en especial, mujeres y niños. La pornografía es una gran industria basada en el abuso de menores, trabajo mal pago y promesas incumplidas. Más allá de toda moral, hablamos de derechos humanos aporreados por personas infames que "trabajan" libremente por falta de legislaciones, a nivel mundial, que los controle.



