Buenos Aires (Especial para NA, por Pepe Eliaschev) -- Los elementos de juicio disponibles parecen contundentes. El Presidente se mete en todo. Está en todo. Autoriza. Reprueba. Premia. Sanciona. Incluye. Excluye. El modelo de presidencia musculosa está hoy en su cenit: la Argentina vive un decisionismo colosal, en las aparentes antípodas del contra-modelo respecto del cual eligió construir su identidad la gestión del presidente Néstor Kirchner: quiere ser percibido como el anti-De la Rúa.
Las motivaciones que, al menos en superficie, tiene derecho a que se le reconozcan el Presidente es que la Argentina no tolera más una administración de la crisis que parta de la base de la inercia.
Según el Gobierno, en la Argentina fracasó la táctica de merodear problemas sin abordarlos en serio. Va de suyo: lo que ahora importa es meterse en los conflictos, involucrarse, poner el cuerpo, dejar de "hacer sombra", como rezaría una lectura pugilística.
En muchos sentidos, se argumenta, el Kirchner auténtico es quien se arroja corporalmente a la gente: baja de las tribunas y literalmente se tira en brazos de sus partidarios, que lo despeinan y besan sin complejos. Ése el hombre, enfatizan los kirchnerólogos: pone el cuerpo, no se priva, ni se esconde, ni ahorra energías. ¿Ése es? En varios sentidos, sí. El Gobierno sabía que los reclamos salariales de la clase sindical podían ser conflictivos una vez que el mejoramiento de la economía permitió recuperar rentabilidad aunque sea a muy corto plazo, algo hasta hace poco inconcebible.
La batalla por la recuperación del poder adquisitivo del salario es, en esta mirada, reclamo de justicia elemental, que un gobierno tan enganchado con la opinión pública no pretendería cuestionar. Por eso, pragmático, el Presidente fue por Hugo Moyano.
El líder camionero es un temible peleador de espacios, representa lo más duro del gremialismo peronista, encarnación contemporánea de lo que en las décadas de 1960 y 1970 fue la Patria Metalúrgica.
A la CGT la dirige hoy la Patria Camionera, y el Presidente eligió como socio privilegiado al padre de Pablo Moyano, a quien el jefe cegetista dejó en herencia el manejo de la organización camionera.
Así, lo que el Presidente hizo de cara al convenio salarial de ese sindicato, paradigma de las relaciones contractuales entre capital y trabajo, fue un himno al realismo: lo citó en la Casa Rosada y ahí, sin testigos, acordaron el aumento salarial del 19 por ciento.
Con la carne vacuna, finalmente, el Gobierno siguió al pie de la letra su ya proverbial receta. Si el viejo paradigma del imperialismo de comienzos del siglo XX, enunciado por el presidente norteamericano Theodore Roosevelt, era "habla en voz baja, pero lleva junto a ti un gran garrote", para Kirchner es "habla en voz alta, y con tono amenazante, pero deja el garrote en casa".
Así, el acuerdo con el negocio cárneo en sus diferentes variantes implica a corto plazo anular la prohibición de exportar, pero el Gobierno podrá decir que ganó una batalla para postergar aumentos en el precio de un alimento con fuerte demanda internacional.
En ambos casos, carne y camioneros, el Presidente se puso en la línea de fricción y sale, con magulladuras, pero con apariencia victoriosa. Su estilo no es tema cosmético. Kirchner cree que así son las cosas. Valen ejemplos.
La jefa de Estado de Holanda retribuyó a la Argentina la recepción de bienvenida, organizando ella en el Teatro Colón una velada en la que Kirchner era el invitado principal y la reina Beatriz la anfitriona. La Casa Rosada supo que el ágape era de gala y que el Presidente debería calzar smoking. Ni modo, respondió el santacruceño. Yo no me disfrazó, anunció.
Delicada, la Casa Real holandesa cambió el protocolo: la fiesta no sería de gala, para acomodar a Kirchner. Resultado: Kirchner no fue y en cambio mandó a su mujer y a Daniel Scioli.
No es tema de la revista Caras, ni preocupación de la hispánica Hola: además de ser reina, Beatriz de Holanda es uno de uno de los personajes inteligentes, actualizados y vigentes de la Unión Europea.
Cuando el Presidente retira un poco el cuerpo, avanzan sus alfiles. La semana que termina, por ejemplo, el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández, autorizó que militantes trotskistas del Partido Obrero y el Movimiento Socialista de los Trabajadores tomaran y ocuparan las instalaciones del histórico Colegio Nacional de Buenos Aires.
Los trotskistas, que por ahora no pueden tomar el poder pero sí colegios secundarios inermes, bloquearon y evitaron la elección legal y legítima del nuevo rector de la Universidad de Buenos Aires. Al retirar la Policía que custodiaba las instalaciones, el ministro explicó que "nada tiene que hacer la policía en la Universidad, porque la Universidad tiene su propia seguridad (sic)".
Así, la elección de Atilio Alterini como rector quedó postergada, pese a que su candidatura tiene quórum propio en la asamblea universitaria. Cien militantes, para quienes la universidad estatal es coto cerrado de la oligarquía, consiguieron prevalecer, ante la inacción y la renuncia al poder de control de un Ejecutivo que preferiría ver como rector de la UBA a una figura ideológicamente más afín a la Casa Rosada.
Aníbal Fernández podría estar obviando la violación del artículo 226 de la Constitución Nacional, que establece "serán reprimidos con prisión de cinco a quince años los que se alzaren en armas para cambiar la Constitución, deponer alguno de los poderes públicos del gobierno nacional, arrancarle alguna medida o concesión o impedir, aunque sea temporariamente, el libre ejercicio de sus facultades constitucionales o su formación o renovación en los términos y formas legales".
En la parte inicial de la Constitución, que el Gobierno está obligado a defender, el artículo 22 advierte que "el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición".
Es posible que esta Constitución sea hoy obsoleta. Es, en todo caso, materia opinable, pero entonces el Presidente debería propiciar su reforma. De lo contrario, debería convenirse que tolerar su cotidiana y casi natural violación es un incumplimiento de gravedad colosal.
Fernández se expidió sobre el nuevo corte de la frontera internacional argentino-uruguaya en el puente que vincula Gualeguaychú con Fray Bentos, en estos términos: "¿Quién le puede decir a la gente de Entre Ríos que no corte (el puente), luego de que las partes pusieron todo para que se destrabara la situación?". Ocupar el Nacional Buenos Aires nada tiene de ilegal, cortar fronteras internacionales, tampoco.
El Gobierno conserva el centro del escenario de manera ostensible. Lo demuestra Catamarca. El mismo Fernández selló el acuerdo del kirchnerista Frente para la Victoria con Luis Barrionuevo para que en 2007 la provincia ingrese al espacio oficialista.
Al saludar la incorporación del barrionuevismo al Frente para la Victoria, el diputado provincial catamarqueño Raúl Jalil dijo que "es bueno sumar peronismo" a la coalición kirchnerista. "Éste es un sector más del justicialismo que se suma al FV.
La incorporación forma parte de las adhesiones que cosecha el proyecto político del Presidente en todo el país y a nosotros nos parece correcto todo aquello que aporte al crecimiento. Por fin los compañeros han comprendido que el peronismo está mayoritariamente encolumnado con el residente.
Y agregó: "nos alegra que por fin esta prédica haya tenido éxito. Ahora es necesario trabajar para ganar el año que viene y poner en la Casa de Gobierno a un peronista que exprese el cambio", redondeó.
El propio Barrionuevo reclamó la paternidad del convenio. Dijo que su arreglo con el Gobierno, negociado con el ministro Fernández y el operador Juan Carlos Mazzón, fue organizado por él: "las reuniones las hice yo, porque quería que los compañeros vayan en persona para que confirmen todo y no crean que después voy yo a venderles espejitos de colores", dijo.
Moyano acá, Barrionuevo allá. No puede decirse que la Argentina tiene en Kirchner a un presidente ausente e inactivo.
www.pepeeliaschev.com, pepebis@arnet.com.ar



