"No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido, para dejar, por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte, clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu rostro tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara;
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero, no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera."
Soneto de autor anónimo
Estamos en Semana Santa y este soneto nos mueve al recuerdo, casi todos sabemos que Jesús murió hace 2000 años en una cruz, eso recordamos, el sacrificio de Jesús, recordamos su muerte, y también su resurrección.
Pero no se repite cada año el sacrificio de Jesús, no estamos de duelo en Semana Santa, ¡Jesús esta vivo! y ahora esta sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros, pero si es bueno que lo recordemos y nos preguntemos ¿Por qué lo hizo?
Tal vez lo recordemos históricamente y ni nos damos por enterados del propósito que tuvo Dios, al mandar a Jesús a sufrir semejante muerte, y que tiene que ver eso con nosotros. ¿Por qué lo hizo?
El vino por amor, a rescatarnos, a hacernos tomar conciencia de nuestro alejamiento de Dios, de nuestro pecado y sus consecuencias, El vino cumpliendo la promesa de Dios que iba a mandar un cordero perfecto para ser sacrificado, y ese sacrificio serviría para expiación o perdón de nuestros pecados,
(Juan 1. 29) He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Si lo aceptamos c/u de nosotros, El entregó su vida para salvarnos, de la condenación a todos los pecadores, y todos lo somos, el vino por amor en rescate para todo el mundo, para todos los pecadores. ¿Por qué lo hizo?
(Juan 3: 16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Pero he aquí lo que no se entiende, no todos lo aceptan como propio, a ese sacrificio, y la verdad es que yo solo puedo ser perdonado si acepto el ofrecimiento de Jesús en persona, todos en el mundo pueden recibir este regalo pero si yo en persona no creo que ¡El murió por mí!, de nada me sirve que El murió por todos, pero si yo no digo, ¡El murió en mi lugar, por mi culpa!, de nada me sirve. ¿Por qué lo hizo?
La razón por la cual vino Jesús e hizo lo que hizo, no fue para ser registrado en un libro de historia, aunque el tiempo se cuenta a partir de su nacimiento, no fue para eso.
La razón es porque El nos ama, y lo demostró en la cruz. Esa cruz es muy importante, nadie la puede dejar de lado, ¿has pensado en ella? ¿has leído acerca de ella? ¿tienes una relación con el que murió en ella?
Muchos dicen que fue una vida desperdiciada, ¡que no lo sea para vos!. Tu puedes elegir, que El sea tu Señor, tu Salvador, tu guía, tu amigo, de ahora en adelante, si aceptas como propio su sacrificio, no habrá sido en vano y para vos si tendrá sentido. Y empezarás a vivir una vida distinta con todos sus beneficios, el de pertenecer a su familia, donde tendremos albergue seguro y paz.
Que Cristo no sea solo un ¨recuerdo¨ en tu vida, sino una realidad hoy.
Dios triunfó, Jesús Resucitó, Venció la muerte,.......Cristo es nuestra Pascua.
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara;
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga!
Luís Rodas.
Rivadavia 447 - Campana - Te. 422452 - Pastor: Carlos G. Del Re



