"La danza clásica es un arte eterno y universal, tan lejos como nos remontemos en el tiempo, siempre estará presente con sus formas más bellas y más puras y será aplaudida por el público del mundo entero por su belleza incomparable.
Las danza clásica se enseña y como toda enseñanza digna de este nombre, tiene sus tradiciones y sus reglas, no debe ser simplificada ni vulgarizada, deben respetarse todos sus movimientos para admirarla en toda su belleza, pues es un medio de expresión exquisito cuya fineza no se encuentra en otra danza.
Desde muy joven admiré esta expresión de arte, a mi entender magnífica, tratando de que mis conocimientos lleguen a mis alumnas, con quienes trabajo con suma dedicación, a quienes trato de explicarles que al mismo tiempo que la técnica, deberán aprender el estilo y la interpretación, pues desde el principio, desde el comienzo de su aprendizaje tienen que saber que la danza es un todo, en ella intervienen los brazos, el cuerpo y la cabeza tanto como las piernas, la técnica tanto como la expresión y por sobre todo el respeto por sus formas y el amor por ella.
En mi tarea no permito que la alumna adquiera defectos en sus comienzos que luego serán muy difíciles de corregir; es la meta esencial que persigo, pues para mí dirigir correctamente los primeros pasos con sus posiciones correctas es de suma importancia.
La barra, comienzo de todas las clases, exige un trabajo contínuo de sesenta minutos, en el cual las alumnas deben pensar bien lo que están haciendo; su trabajo muscular tendrá resultados superiores si lo acompañan con un trabajo mental intenso; el sacrificio y la dedicación valen la pena; con el tiempo habrán de adquirir el dominio de su cuerpo, el equilibrio, la belleza en sus pies que notarán cuando practiquen "la punta", quizá lo más difícil de lograr, por lo cual hay que trabajar muchísimo y muy lentamente y en general la armonía de los movimientos que componen este estilo de danza tan exquisito.
Vamos después al "Centro", treinta minutos de movimientos de equilibrio, momento característico y esencial que nos llevará a la perfección del "adage", tan difícil de lograr; e pasaje de una posición a otra, el encadenamiento de los distintos pasos, los que deberán ser de rigurosa técnica para apreciarlos en toda su belleza.
Terminaremos así la clase, en la que pondremos toda nuestra voluntad en provecho del aprendizaje de esta disciplina.
Las niñas, luego jovencitas que se dediquen con seriedad al estudio del ballet, se encontrarán enriquecidas espiritualmente, sus gestos serán más suaves y estéticos, lo mismo su andar y movimientos que fundamentalmente se consiguen con un buen trabajo corporal, más el amor por la más pura expresión en danza, la danza clásica.
Con ella conseguirán movimientos armoniosos, pensamientos elevados, fina espiritualidad.
Este es mi pensamiento. Así defino la palabra "Danza", virtualidad, belleza y perfección".
Liliana Corio (Prof. Sup. de Danzas)



