Buenos Aires (Especial para NA, por Daniel Casal) -- Cierta displicencia oficial por el conflicto con Uruguay por las papeleras ha dado paso a claros gestos de preocupación en el Gobierno.
Es que, hasta ahora, se consideraba este problema casi ajeno al país y limitado a inversiones en Uruguay y a quejas de vecinos entrerrianos que no quieren ver contaminado a su paradisíaco río Uruguay.
Sin embargo, el roce dio espacio a un enfrentamiento inédito con el país vecino, a pesar de que los dos gobiernos tengan claras afinidades ideológicas, la cancelación de una visita de una ministra finlandesa, y otra cara larga por actitudes del presiente del Brasil, Lula da Silva.
La cancelación de la visita al país de la ministra de Finlandia Paula Lehtomani no es un dato menor, porque refleja el punto de fricción al que ha llegado este tema.
A esto se agrega que la Unión Europea, a través del comisario Peter Mandelson, haya considerado a la empresa Botnia como una "víctima inocente", y advertido sobre el destino de futuras inversiones.
En lo inmediato esta advertencia es estrictamente cierta si se tiene en cuenta que los países escandinavos trabajan en conjunto en varias áreas, como la del papel, y también Suecia suspendió visitas de comitivas empresarias.
De hecho, una de las papeleras más grandes del mundo es Stora Enzo, de capitales suecos y filandeses por mitades.
Precisamente, uno de los ejes de esas visitas era bucear en la posibilidad de instalar nuevas plantas de celulosa en diversos puntos del país, algo impensado hoy por hoy.
Es cierto también que son corridos de varios países por el perjuicio a la ecología y que quieren desembarcar con todo por estas costas.
La comunidad de negocios se encarga de aclarar también que este es otro serio escollo en el camino que debe emprender el Gobierno para atraer inversiones.
Esto fue, y no por casualidad, uno de los mayores reclamos que recibió Felisa Miceli, en su viaje a Washington, donde participó de la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial.
Con Lula Da Silva sucedió que el presidente del Brasil metió la nariz en el conflicto por decisión propia, y en el marco de su ya asumido rol de líder de la región, cuando habló del tema con la primera ministra de Finlandia.
Esto disgustó al presidente Néstor Kirchner, que desautorizó estos contactos, aunque la sangre no llegó al río y el martes se reunirán en San Pablo, un encuentro al que un día después se sumará Hugo Chávez.
Mientras tanto, Tabaré Vázquez y el presidente del Paraguay, Nicador Duarte Frutos, han cuestionado con dureza al Mercosur al poner en duda su efectividad.
Se sabe que Duarte Frutos ha firmado amplios tratados comerciales con Estados Unidos y hasta le ha dado inmunidad a las tropas norteamericanas en ejercicios militares conjuntos, algo que analistas consideran el paso previo a la contrucción de una base militar.
Por su parte, Uruguay ha firmado acuerdos comerciales con el gobierno de George W. Bush y algunos funcionarios ven con agrado la alternativa de una asociación ante lo que consideran el desgajamiento del Mercosur.
Es por esto que Chávez considera que los Estados Unidos opera en la región para desangrar al Mercosur y avanzar en su frustrada idea del ALCA.
Lula y Kirchner no tienen una posición tan extrema como Chávez y coinciden más que nada en la necesidad de fortalecer el Mercosur para enfrentar con fuerza este mundo de bloques.
También tienen que definir una agenda de temas con vista a las reuniones Mercosur-Unión Europea a realizarse en Viena. .
La plaza del "Sí".
A poco de cumplirse el tercer año del actual gobierno y de ingresar al último del mandato, los logros en materia económica han sido la gran carta de triunfo como para en la Casa Rosada se diseñen los pasos para la reelección del Presidente.
Los inéditos superávit mellizos, fiscal y comercial, el crecimiento sostenido de la actividad -alentada por una política de dólar alto-, el aumento de reservas del Banco Central y el proceso de desendeudamiento han permitido alejar los fantasmas que rondaron la Argentina hasta hace cuatro años.
Pero claro, el punto de partida ha sido de tanta crisis y dolor que todavìa queda mucho por hacer para que la economía cumpla con su rol esencial de satisfacer la necesidad de los hombres.
Por caso, avanzar en un proyecto energético de largo aliento que permita al país en una matriz propia sin necesidad de dependencia externa.
Vaya paradoja: Brasil acaba de anunciar el autoabastecimiento de energía, algo impensado hace una década, en un país que siempre debió mirar fronteras afuera.
En contraposición, siempre creimos que Argentina sobraban los recursos y sólo faltaba extraerlos. Bueno, hoy se duda hasta de que exista semejante riqueza.
No en vano, Brasil es el que hoy sale a comprar empresas y los argentinos están dispuesta a venderlas.
Es como que el capital transnacional va cambiando de tonalidad, ya que mientras antes predominaba el de los Estados Unidos y Europa, ahora, se destaca el de origen brasileño o chino.
La ausencia de un clima vital de negocios, sumada a los todavía elevados índices de pobreza, indigencia, desocupación e informalidad de la economía llevan al Presidente a decir que su proyecto se encuentra a mitad de camino y justificar así sus pretensiones reeleccionistas.
Una de las primeras estaciones en esa vía que lo lleve a un nuevo período presidencial será la denominada "Plaza del Si" del 25 de Mayo, donde el kirchnerismo y el neokirchnerismo medirán fuerzas.
La concurrencia a la plaza de Mayo demostrará la base fundamental en la que sustenta el poder del presidente Néstor Kirchner.
Allí estará gran parte de la estructura del PJ bonaerense, con una muy importante cantidad de intendentes, la CGT, sindicalistas "gordos" y los piqueteros kirchneristas.
Poco ha quedado de aquella pretendida transversalidad de la cual debía partir un nuevo eje políticos que hace tres años resultaba una lógica respuesta al que "se vayan todos".
Como ejemplo, vale mencionar que el acuerdo salarial con los estatales fue acordado entre el Gobierno y los estatales de Andrés Rodríguez.
Y fue rechazado por ATE de Vìctor De Gennaro, el sindicalista en el que se apoyó Kirchner en el primer tiempo de su gobierno, cuando aún tenía anemia política.
Otro gremialista de gran peso de peso específico es el líder cegetista y de camioneros Hugo Moyano.
Basta con mencionar que Kirchner y Moyano acordaron el techo salarial del 19 por ciento al que luego se cuadraron todos los gremios.
"Ahora, todo el mundo a trabajar", retumbaron las palabras del sindicalista en la Casa Rosada cuando terminaba se sellar ese acuerdo salarial.
Realizó gestiones concretas para solucionar el problema de la carne y buceó alternativas en el conflicto con Uruguay por las papeleras con el gremio de camioneros de ese país.
Y hasta metió a su sindicato en la concesión del Belgrano Cargas y allí será socio minoritario de Franco Macri y Aldo Roggio.
La estructura del PJ tradicional será la que lo debe llevar a la reelección ya que no se ven en el horizonte candidatos con chances de disputarle poder.
Allí está Mauricio Macri que decidió volver a dar pelea en la Capital Federal porque sabe que el 2007 no es su turno en las presidenciales.
Elisa Carrió no ha aparecido mucho durante los últimos tiempos, pero aún se debe dar la necesaria tarea de acumular fuerzas.
El gobernador Jorge Sobisch ya se ha lanzado al ruedo, aunque con tanta anticipación que le han cascoteado el rancho sin piedad.
Han aparecido como nunca a la opinión pública los conflictos es su provincia, Neuquén, que existen casi a diario pero que se conocían poco y nada por Buenos Aires.
Por su lado, el radicalismo se encuentra metido en la tarea de evitar la diáspora de aquellos que emigran a las costas kirchneristas.
Intendentes y gobernadores de ese partido se ven seducidos por el proyecto oficial y también por ese canto de sirenas de dinero que imperiosamente necesitan en sus respectivos distritos.



