Buenos Aires, (NA)- Néstor Kirchner estaría decidido a que la obra pública se convierta en un motor de desarrollo durante el gobierno que arrancará el 25 de mayo próximo, y para ello evalúa crear un «superministerio» de Obras Públicas al frente del cual podría colocar a uno de sus hombres de máxima confianza, especulaban ayer fuentes de su entorno.
Se trata del actual ministro de Gobierno en Santa Cruz, Julio de Vido, el hombre que durante los últimos meses coordinó sus equipos técnicos y recorrió distintas provincias detectando las necesidades en materia de infraestructura.
La posibilidad de poner en un primer plano la obra pública, con el fin de canalizar préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial que fueron subutilizados por los últimos gobiernos, es una de las cuestiones que preocupa al gobernador santacruceño, explicaron algunos de sus allegados.
Esa jugada podría formar parte de una movida de mayor envergadura aún, que incluiría aceptar la pretensión del ministro de Economía, Roberto Lavagna, de absorber la cartera de Producción.
En ese esquema, Lavagna incorporaría las secretarías de Industria, Comercio y Minería (actualmente a cargo de Dante Sica), de Pequeña y Mediana Empresa (Julio Massara), de Defensa de la Competencia (Gustavo Stafforini), y Agricultura (Haroldo Lebed). En tanto, al ministerio de Obras Públicas podrían transferirse las secretarías de Energía (Enrique Devoto), Transporte (Guillermo López del Punta) —actualmente en la órbita de Producción— y Obras Públicas propiamente dicha, que por ahora había quedado a cargo de Hugo Toledo en su carácter de asesor presidencial. Lavagna tendría decidido el equipo que lo acompañaría en esta nueva etapa y lo habría acordado con Kirchner.



