La Plata (Especial para NA, por Marisa Alvarez) -- El fin de semana pasado el Presidente le dedicó algún tiempo de su descanso en Olivos a interiorizarse sobre la situación económica y financiera de la Provincia. Lo hizo a partir de análisis elaborados por hombres de su confianza, luego de que en los días previos escuchara nuevos comentarios, pero esta vez en tonos más urgidos, del Gobernador y el ministro Randazzo, sobre las dificultades de las cuentas bonaerenses.
Néstor Kirchner tuvo así una visión integral y a la vez detallada de un panorama que se resume, según las cifras que maneja el propio Felipe Solá, en la previsión de un déficit para este año del orden de los 1.500 millones de pesos, descontados los 2.200 millones de asistencia que ya comprometió el gobierno nacional.
Un bache que algunos analistas consideran más cerca de los 2.000 millones. Se dice que el Presidente salió de esa inmersión en las cuentas bonaerenses entre preocupado y "asombrado" de que la Provincia haya llegado a esta situación.
Pero encima, horas después Kirchner sumaría enojo a la inquietud. Fuentes calificadas sostienen que el Presidente creyó ver "letra" del gobierno de Solá en algunas descripciones de la situación económica de las provincias.
Son análisis que, haciendo eje en el "caso bonaerense", ponen toda "la culpa" en los gobiernos nacionales; fuertemente en las políticas de la década menemista, en medidas de la etapa aliancista de Cavallo y en decisiones de la gestión de Duhalde; pero responsabilizando también al gobierno de Kirchner, al que le endilgan mantener y consolidar el esquema "netamente perjudicial para las provincias" instaurado por sus antecesores.
"Que salga a tomar deuda", concluyó en voz alta el Presidente sobre la administración de Solá, en una síntesis en la que pesarían los aspectos técnicos del problema y en cierta medida el malestar por la "lectura política" que -entiende- hacen de la cuestión en la Provincia.
Las razones técnicas son poderosas. El déficit que ya todo el mundo da por seguro para este año colocará a Buenos Aires en situación de incumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Y si su nivel alcanza los 1.500 millones que prevé Solá, la Nación no podrá darle asistencia por ese total sin quebrar las pautas, derivadas de aquella norma, que rigen las relaciones financieras entre el Estado federal y las provincias.
TIEMPOS Y MEDIDAS
Hasta donde se sabe, el Presidente venía previendo la alternativa de acercar a Buenos Aires algún tipo de auxilio que, en lo formal, eludiera esas pautas y por lo tanto no implicara incumplirlas ni generara reproches y reclamos de otras provincias.
Pero cerca de su despacho sostienen que el volumen "extra" que está necesitando la administración felipista "supera totalmente las posibilidades de la Nación, en el marco del esquema vigente". Y si el gobierno de Kirchner no le aporta -por la vía que sea- los recursos necesarios para cubrir el déficit, efectivamente a la Provincia no le quedaría otro remedio que "salir a tomar deuda", esto es, conseguir crédito en los mercados financieros internos o externos, eventualmente a través de la emisión de nuevos bonos. En rigor, todo es una cuestión de tiempos y medidas. Si los fondos de la Provincia se agotaran en las últimas semanas del año y por un monto "manejable", el gobierno podría garantizarse la caja necesaria para pagar sueldos y pasar otras obligaciones -con los proveedores, por ejemplo- para el siguiente ejercicio. Pero si, como lo indican algunos cálculos, la "caída" se registrara a fines de setiembre y no hubiera ayuda nacional, entonces sí habría que apelar al "crédito convencional".
RAZONES POLITICAS
Pero las razones políticas también son poderosas. Y, enojos al margen, juegan a favor del gobierno bonaerense. Es el Presidente quien no se cansa de decir que "necesitamos que la Provincia llegue ordenada" (a las elecciones del año que viene). Conocedor de las tensiones que signan las relaciones de la Gobernación con la mayoría de los ámbitos institucionales y políticos, aún (y sobre todo) del propio espectro oficialista, Kirchner se los dice -o se los manda a decir-, para que actúen en consecuencia, a los intendentes, a los diputados nacionales por la Provincia, a los legisladores bonaerenses, a los dirigentes de la conducción del PJ.
Por eso, aunque la emisión de bonos -de nueva deuda- es una alternativa que ya está en las carpetas, en la Gobernación creen, razonablemente, que en este capítulo crucial de la relación con la Casa Rosada falta mucho por decir, hacer y ver.
ENDEREZANDO RELACIONES
Mientras tanto, de tratar de enderezar algunas relaciones seriamente torcidas se ocuparon en los últimos días algunas figuras centrales del oficialismo bonaerense.
Dos reuniones políticas, que tuvieron al diputado nacional y jefe del PJ bonaerense, Díaz Bancalari, sentado en un lado de la mesa, vinieron a marcar la continuidad en el desarrollo de una estrategia presidencial. La que apunta a lograr, en el complejo mosaico bonaerense, la confluencia en un mismo armado político-electoral de las huestes peronistas que jugaron con la camiseta del duhaldismo en octubre pasado y ahora prokirchneristas; las tropas peronistas que ya se habían colocado la camiseta del FpV para esa ocasión electoral; y las filas kirchneristas no peronistas.
MATE Y ACERCAMIENTO
Felipe Solá recibió el jueves a Díaz Bancalari en el piso 19 del anexo porteño del Bapro, con el mate listo.El Gobernador, se sabe, resiste esa confluencia, sobre todo bajo determinadas formas, tanto como para haber boicoteado con ahinco -junto con su ministro Randazzo- la reunión del PJ de hace dos semanas en Coronel Suárez, en la que comenzó a corporizarse la "fusión" y en la que Bancalari, como presidente del PJ, pudo mostrar a su lado al apoderado del FpV bonaerense, Cuto Moreno. El diputado, en cambio, es el más entusiasta y dedicado operador de la confluencia.
Sobre esas distancias, sobrealimentadas por un largo año de pésima o nula relación política y personal, Solá y Díaz Bancalari intercambiaron algunos elogios. "Si yo soy el presidente de un club, vos sos el titular de la AFA", dijo el diputado. "Todo el mundo te reconoce que, con la relación excelente que tenías con Kirchner, jugaste donde tenías que jugar", devolvió el Gobernador.
Claro que Solá también planteó su postura de que "es difícil explicar", hacia adentro, "porqué nos tenemos que juntar con los que nos enfrentaron, si encima les ganamos" y hacia afuera, "porqué nos juntamos con los que criticamos hasta pelearnos". Y Bancalari argumentó que en la conducción y las filas dirigentes del PJ esa división es ambigua, porque hay en ese espacio "unos cuantos de esos ´vencedores´".
"Buena", concluyeron las fuentes al evaluar la reunión. Destacaron "la cordialidad" con que se desarrolló. "Conversaron sobre cómo encarar un proceso de confluencia no traumático para nadie", dijeron.
"Esperemos", respondió, con todo, Solá a la invitación de Bancalari para que asista a una reunión del consejo del PJ.
CONVERSACION EN EL TORTONI
En torno a una mesa del Café Tortoni, en tanto, mantuvieron esta semana una larga conversación el vicejefe de Gabinetebonaerense, Emilio Pérsico, el presidente del bloque FpV de diputados provinciales, el Chino Navarro -ambos del Movimiento Evita- y Bancalari.
Pérsico, que lidera el grupo piquetero devenido en organización social ultrakirchnerista, es, en términos históricos, un detractor de la dirigencia de las estructuras tradicionales del PJ, a las que Bancalari pertenece desde que existe.
Para no pocos observadores, es ese perfil de Pérsico -y de la mayoría de los que integran su agrupación- uno de los factores que influyó para que Solá haya convertido al M-Evita y organizaciones similares en su principal base de sustentación política desde que, pasadas las elecciones de octubre, decidió mantener el nivel de confrontación con el universo peronista "orgánico".
Sin embargo, parados en veredas diferentes toda la vida, desconfiándose desde el principio de los tiempos, Pérsico y Bancalari prácticamente no se conocían. Por iniciativa del funcionario de Solá, con la reunión del Tortoni iniciaron un acercamiento, desde la condición que los une en estos tiempos.Ambos reconocen -según se dijeron- a Kirchner como su "único referente".
REUNION NOCTURNA EN LA ROSADA
El radicalismo bonaerense, en tanto, se vio sacudido esta semana por dos movidas que superan sus fronteras; la que protagonizaron el martes gobernadores e intendentes que marchan hacia un acuerdo político-electoral con el kirchnerismo, y la "avanzada Lavagna".
Como antesala del cimbronazo del martes, el Presidente se reunió el lunes a la noche durante una hora con Daniel Katz (Mar del Plata), Mario Meoni (Junín) y Héctor Gutiérrez (Pergamino). Son tres de los intendentes radicales bonaerenses que impulsan el acuerdo con la Rosada pero que no cedieron a las presiones de operadores de la Casa para asistir al acto oficialista del 25.
Los visitantes no pudieron llevarse una definición sobre un tema que los intriga: si Kirchner piensa la concertación en términos de partidos o sólo de personas. Pero el Presidente sí les despejó otra duda: les dijo que la arquitectura electoral de su espacio "no se definirá antes de abril". Un alivio para un grupo que necesita tiempo para darse cohesión en la pelea que piensan desarrollar hacia adentro de su partido en su estrategia de alianza con el Presidente.
La "avanzada Lavagna", en tanto, puso notoriamente en movimiento a dirigentes históricos de la UCR bonaerense, como Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau y Federico Storani, pero no pareció conmover "abajo", en particular en las filas de los intendentes.
Todos creen, sin embargo, que si la candidatura del economista sigue tomando forma, va a generar encolumnamientos en ese segmento.



