El tiempo nos hundió en una incertidumbre casi dolorosa. No es fácil organizar una Barrileteada. Sobre todo cuando queremos superarnos año tras año. El viernes y el sábado todo decía que debíamos suspenderla para el domingo próximo. Y no era solo el tener que trabajar una semana más para que no decaiga la expectativa ni la publicidad, era competir con el Mundial de Fútbol ¡¿a quién se le ocurriría?!
Sobre la madrugada del domingo el tiempo cambió. El cielo se estrelló y supimos que la 3era. Barrileteada x la Vida se haría. Amaneció siendo el un día hermoso, con el viento necesario y el clima justo para no pasar frío bajo el sol.
A partir de las 13.30 la gente empezó a llegar tímidamente. Pequeñas familias, niños en bicicleta. A partir de las 14, el ingreso era constante y por todas las esquinas del Predio.
Regalamos 200 barriletes. 40 de ellos, donación de la empresa Alto Vuelo. Muchos otros llegaron con sus propias creaciones bajo el brazo. Respondiendo de la mejor manera a una propuesta que esperamos, recupere su tradición. Padres y abuelos construyendo el más barato y mágico de los juguetes.
Conmovidos dimos la bienvenida a las 15 horas. La cantidad de barriletes en el cielo, y tantas familias unidas nos dio la confirmación: el esfuerzo no fue en vano.
Como siempre, algunas cosas fallaron.
Algunas escuelas de las más de cincuenta que recorrimos con invitaciones, afiches y papelitos para los más chicos, hicieron caso omiso a la propuesta y por lo tanto, muchas familias que no tienen acceso al diario no se enteraron. Siempre duele. Será porque esperamos que la solidaridad se les enseñe a nuestros hijos como una condición social innegable.
Las bandas, que tanto prometimos durante la semana, por razones ajenas a nosotros no vinieron, y ni siquiera podemos explicarles el porqué. Pero tenemos a un colaborador incondicional, el señor Pedro "Perico" Cabrera, que nos trajo su voz y la de su hijo Pablo, deleitando a los presentes con buena música.
El Mago Elías fue el deleite de los más chicos. Y la gran estrella de la tarde fue el pulpo enorme que los dueños de la Empresa Alto Vuelo, hicieron volar entre los pequeños barriletes que a su alrededor tomaban altura para darle paso al gigante.
Mientras todo esto acontecía, muchos se acercaron a pedir información y a registrarse como donantes. Y hasta anotamos a una voluntaria.
El saldo no puede ser mejor. Más de mil personas en el predio y trescientos barriletes en el cielo. Aunque los barriletes se regalaban muchas personas dejaron su donativo en las alcancías de la institución, mediante las cuales se recaudaron $164.25= lo que permitió recuperar una parte de los $308.50, que se gastaron para la realizaron del evento.
A las 17.30 nos despedimos agradeciendo la presencia, la alegría, la solidaridad y la conciencia de comunidad.
Donar es un acto solidario, altruista y voluntario. Palabras grandes pero palpablemente posibles cuando vemos a toda una comunidad diciendo presente.
COMISION DIRECTIVA DE PACIENTES X LA VIDA



