El periodista es el profesional que potencia la palabra del ciudadano. También es el profesional que pone al servicio de la ciudadanía el poder de la información. Es el notario de la historia diaria de la sociedad. O como dice la definición de Niceto Blázquez: "El trabajador de una empresa de prensa que participa en la realización de la producción intelectual del medio de comunicación". O como reza la Real Academia Española: "Persona que profesionalmente prepara o presenta las noticias en un periódico o en otro medio de difusión".
Como verán no es tan fácil definir clara y taxativamente esta profesión. Quizás porque en ella son variables indiscutibles puntos tan subjetivos como nuestras propias acciones, opiniones, decisiones, y el camino personal que toma el ejercicio de la profesión.
Hoy el periodismo se ha convertido en un aliado social y como tal muchas veces desdibuja sus límites y se convierte en juez, jurado y verdugo. Las relaciones políticas, económicas y financieras de las empresas de medios, condiciona y plantea dilemas éticos permanentes, a los periodistas que más allá de toda carga utópica y poética que queramos achacarles, no hacen más que ejercer un oficio para su propia subsistencia (en el mejor de los casos).
Este fascinante trabajo es ejercido por individuos tan personales como sus ideas, sus visiones y sus anhelos. Y por ello encontramos de los buenos y de los malos. De los que nos inspiraran y los que quisiéramos poder olvidar.
Y estamos los que ejercemos el oficio sin mayores pretensiones. Intentando hacer la diferencia solo por vocación o por amor a las palabras y su poder. Sin mayores retribuciones más que el de la gente, que lee, escucha y ve… con la confianza de saberse retribuido con honestidad.
En este grupo ella se destaca, como un pájaro azul en la copa de un árbol reverdecido. Su risa sincera, su voz potente, firme y tierna al mismo tiempo. Su escasez de pelos en la lengua. Sus ganas de vivir. Su solidaridad incondicional. Su ser… sin claudicaciones.
Es una laburante, una artesana del oficio. Es Marta Chaile. Para ella mi homenaje en esta semana en que celebramos el Día del Periodista. Para ella, mi alegría y admiración porque por fin, recibirá la tan merecida Orden de la Campana.
Felicitaciones y felicidades para Marta y todos los periodistas de nuestro país que sin fama ni grandes recursos, luchan por informar con verdad y responsabilidad.



