¿Sabemos lo suficiente de la vida y la obra de este gran escritor y pensador argentino y la relevancia de su literatura en el mundo entero? La reciente conmemoración de su fallecimiento ocurrido en Ginebra el 14 de junio de 1986 me movió a recordar instancias de su vida.
Nació en la casa de su abuelo paterno el 24 de agosto de 1899 y desde temprana edad mostró su interés por la literatura. Bilingüe por la influencia de su abuela materna (era inglesa), y a la corta edad de 7 años escribió en inglés un resumen de la mitología griega y a los 8 "La visera fatal", inspirada en la obra de Cervantes "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha" y a los 9 tradujo "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, debido a la ceguera de su padre, se mudó con su familia a Ginebra, donde, durante su bachillerato, escribió poemas en francés.
Publicó poemas y manifiestos literarios en la prensa especializada de España, donde residió hasta 1921, año en que los Borges regresaron a Buenos Aires.
Ya instalado en su ciudad natal, descubrió a los compadritos de los suburbios del sur, comenzando a escribir acerca de ellos. Para entonces publicó en revistas literarias y sus libros marcaron indudablemente su reputación de jefe de la más joven vanguardia literaria de la época.
Fueron numerosas las distinciones que recibió a lo largo de su vida, entre ellas el título de Comendatore, por el gobierno italiano; Comandante de la orden de las Letras y Artes por el gobierno francés; la insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el premio Cervantes, entre otros galardones que distinguieron su labor académica.
Sus géneros preferidos fueron el cuento fantástico, de contenido metafísico, desarrollado dentro de una estructura algo parecida a la del relato policial, denotando una serie de problemas literarios y filosóficos que resuelve con gracia y elegancia, sin extenderse al manejar inteligentemente una narración breve y concisa.
Con Borges surge del Modernismo de la llamada "Generación del 98", el "Ultraísmo Español", que se nutrió de cambios de diversas fuentes, como por ejemplo, la pintura, abierto a todas las novedades, caracterizándose por un humor ágil, el uso de cadenas de metáforas, supresión de adjetivos inútiles y del rebuscamiento y uso del lenguaje sintético que más que decir, sugiere.
Cuando regresó a la Argentina, fundó varias revistas (algunas muy populares) pero precisamente una "Martín Fierro", en 1928, terminó el llamado "Ultraísmo Argentino" o "Martínfierrismo", porque su escuela se publicaba en dicha revista.
Con este artículo pretendo sumarme al homenaje que la gente de las letras y la cultura le rinden para estas horas al eminente escritor y ensayista. Se trata de un intento a quien marcó una fuerte corriente en la historia de la literatura argentina y es el humilde tributo de quien propone leer sus obras.
Será el recurso más placentero y vívido del legado del más ilustre escritor de los argentinos.
La autora es alumna de Periodismo y Comunicación del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM).



