Cuando hablamos de Depresión hablamos de un cuadro dínico, de una afección anímica, de un estado patológico de sufrimiento psiquico cuyo sintoma fundamental y predominante es el humor deprimido, la tristeza, que se cronifica y se presenta, junto a otros síntomas, de manera fija y prolongada durante un lapso mayor de dos meses.
Estos son: Pérdida de interés en diferentes actividades de la vida cotidiana que antes generaban placer; sentimientos de desesperanza, de inferioridad, de inutilidad y autoreproche, culpa, temor, ansiedad; transtornos del apetito (falta o exceso); trastornos del sueño (insomnio o hipersomnio); diversas molestias físicas; decaimiento de la energía; dificultad para concentrarse; llanto frecuente y angustia; dificultad para crear.
Muchas personas solamente manifiestan algunos de estos síntomas que pueden variar en severidad y en duración, pero todos tienen un elemento común: perduran en el tiempo con cada vez mayor intensidad sin tener relación con el ambiente que lo rodea y provocan, una vez que se desencadena el episodio depresivo, malestar, deterioro social, interpersonal y cognitivo. Los pacientes depresivos tienden a aislarse socialmente y funcionan menos competentementes en su trabajo y sus relaciones.
Es de fundamental importancia el diagnostico diferencial y el abordaje temprano y combinado (Psicoterapia y Psicofármacos) que facilitará su tratamierto y su posibilidad de recuperación.
Nadie está exento de padecer una depresión y todo puede conducir a ella; una situación de duelo, conflictos interpersonales, comienzo o finalización de cualquier situación de vida que representen un cambio desconcertante en la identidad del sujeto, etc.
Es una enfermedad común y frecuente pero seria, que muchas veces no recibe tratamiento lo cual puede traer aparejado consecuencias graves como ser. abandono de estudios, desempleo, divorcio o suicidio. Por esta razón es conveniente recibir ayuda especializada lo antes posible.
Lic. Graciela Carfagno Lic. Sabrina Volpi



