Buenos Aires (Especial para NA, por Daniel Casal) -- El regreso de la inseguridad como tema de todos, el fallo adverso en La Haya, el roce con Chile por el gas y el paro del agro dibujaron una de las semanas más difíciles para Néstor Kirchner desde que llegó a la Casa Rosada.
Como un "jueves negro" fue definido el día en que se conoció la decisión del tribunal internacional e importantes marchas en Capital y Necochea en reclamo de justicia por la tenebrosa muerte del pibe Alfredo Marcenac que paseaba por una avenida del barrio porteño Belgrano.
Por esas horas, Confederaciones Rurales Argentinas decidió el paro para la semana que viene, a raíz de lo que consideran la constante pérdida de rentabilidad del campo.
Todo esto terminó por dejar en segundo plano la ampliación y la extensión en un tiempo indefinido de los superpoderes para la Jefatura del Gabinete aprobados por Diputados, y los duros cruces entre Cristina Kirchner y la oposición.
Puede ser cierto, como dicen las autoridades, que el nivel de delitos disminuyó, pero ninguna cifra es legítima cuando la violencia acecha a la vuelta de cualquier esquina.
El tiroteo ocurrido en la esquina de la avenida porteña de Cabildo y José Hernández, activó la memoria colectiva de los peores tiempos de inseguridad y permitió volver a escena a Juan Carlos Blumberg, quien claramente había perdido peso político en los últimos tiempos frente a una sociedad que se esperanzaba por ir dejando atrás la imagen omnipresente de la violencia.
Las importantes marchas en Capital y Necochea -en donde nació el pibe Alfredo- volvieron a demostrar la impotencia de la gente ante un enemigo gigante pero difuso.
En ese marco de indignación se escucharon voces contra el Gobierno y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y su política de seguridad.
Muchos pedían una marcha hacia Plaza de Mayo, en lo que hubiera constituido un claro gesto de rechazo a las política de Néstor Kirchner sobre este tema.
Fue por eso que en la Casa Rosada se analizaba como un acierto la presencia de Blumberg en el acto, ya que el padre de Axel no quiere que estas protestas desemboquen en marchas desestabilizadoras.
Por eso es que apuntó su crítica a funcionarios del Ministerio de Justicia y contra el Código Penal elaborado en esa cartera, ya frenado en la Rosada.
Para las autoridades, ese acto estuvo contaminando con elementos políticos, sobre todo del PRO, que tratan de llevar agua para el molino partidario.
Ante este escenario, se decidió no salir a responder golpe por golpe, sino más bien optar por el silencio, y que en las calles se noten medidas concretas de mayor seguridad.
En ese marco, trascendieron quejas de policias de la Capital Federal por el entramado de leyes, ya que varios comisarios aseguran que se incrementó el número de arrestos, pero el 80 por ciento de los detenidos quedaron libres rápidamente.
Todo un tema de debate, porque, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires demostró cómo un endurecimiento de penas no lleva necesariamente a la disminución del delito.
En el frente externo, la decisión de La Haya parece haber exacerbado los ánimos de este lado del Río de la Plata y hasta el gobierno de Kirchner se enredó en declaraciones de tinte nacionalista, que contrastaron con la mesura uruguaya.
"Se hará todo lo posible para evitar la contaminación del río Uruguay", coincidieron el presidente Kirchner y el canciller Jorge Taiana, en una frase sin alcance preciso.
En Gobierno recuerdan, ahora, que se llegó a esa instancia porque el país vecino se alejó de la mesa de negociaciones.
Sin embargo, hubo aquí hubo cierto apuro en la decisión de acudir al tribunal de La Haya, que dificilmente, hubiera decidido detener un emprendimiento de esta naturaleza.
Es que una decisión en contrario hubiera sentado un precedente como para ser imitado por otros perjudicados de la tecnología contaminante que abunda en el mundo.
Al caer la noche de ese "jueves negro" se respiraba, no obstante, cierta clima de tranquilidad en el Gobierno por el "deber cumplido" y no se escuchaban reproches para la comitiva que había viajado a Holanda a defender el "caso argentino".
A partir de ahora, se decía en despachos oficiales ya en penumbras, sólo queda la voluntad negociadora de las partes.
Aunque, al mismo tiempo, la Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú preparaba las medidas de acción directa que comenzaron con una caravana y crecerán en intensidad, tal como advierten los más duros.
No están bien las cosas en la vecindad, ya que en pocas días se deterioró la relación con Chile por el aumento del gas que Argentina exporta para el otro lado de la Cordillera y el incremento de los combustibles en las zonas de frontera.
Es que todos sufren por este tema. Argentina paga el precio de la imprevisibilidad por no explorar en forma adecuada durante años y Chile por sus severas carencias energéticas.
Las provincias de la Patagonia y Mendoza temen por el golpe al comercio y al turismo que pueden significar el enfriamiento de las relaciones.
Las medidas de Argentina puede resultar atinadas en un marco em que la energía es un bien escaso, y por ende caro, pero el problema es que se siguen rompiendo contratos asumidos hace tiempo.
Por otra parte, se paga el precio de contar con un estrecho margen para las decisiones a raíz de la privatización de los recursos en los 90.
Como ejemplo vale mencionar que Brasil, que tiene a Petrobrás bajo su órbita, negocia con Evo Morales precios a treinta años del combustible del altiplano.
Argentina, en cambio, pudo negociar a lo sumo un precio del gas hasta fin de año que se necesita para el mercado interno, y luego "Diós proveerá".
Sobre el paro del campo, se sucedieron múltiples reuniones entre las autoridades, como el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y dirigentes agropecuarios en la búsqueda de caminos que lleven a soluciones concretas.
Será muy difícil que el Gobierno logre el levantamiento de la medida, ante la firmeza del gente de CRA, pero se intenta morigerar las consecuencias.
Un dirigente explicaba que la pérdida de renta llevó al sector a un lugar similar al de los 90, cuando existía el tipo de cambio fijo.
Es que, según explicaba, gran parte de la renta queda en sectores concentrados del sector de carnes y también de granos que el Gobierno no ataca, a pesar de su discuso.
Esta es la causa también que lleva una fuerte baja del ganado en los mercados concentradores que luego no se traducen al bolsillo de la gente.



