Benedicto XVI, que sigue con "gran preocupación" la suerte de los pueblos implicados en la actual situación de Medio Oriente, indicó que " hoy domingo 23 de julio, sea una jornada de oración y de penitencia, invitando a los Pastores y a los fieles de todas las Iglesias particulares como a todos los creyentes del mundo a implorar a Dios el precioso don de la paz".
En particular, el Papa concretó que la oración sea para pedir que "cese inmediatamente el fuego entre las partes, se instaure pronto servicios humanitarios para poder ayudar a las poblaciones en sufrimiento y para que e inicien negociaciones razonables y responsables para poner fin a objetivas situaciones de injusticia en la región".
El domingo pasado el Santo Padre durante las palabras que precedieron el rezo del Ángelus habló contra las "despiadadas contraposiciones en Medio Oriente": "Ni los actos terroristas, ni las represalias, sobretodo cuando resultan trágicas consecuencias para la población civil, pueden justificarse. Con similares caminos, como la amarga experiencia demuestra, no se alcanzan resultados positivos".



