gonzaleznancye@yahoo.com.ar
Lo admito, es mi culpa. Las palabras se apoderan de mi razón y sin ella, desbordo en una catarata queriendo decir más de lo necesario, de lo permitido por cuestiones de espacio y diagramación.
La cuestión es, que el artículo de la semana pasada salió incompleto. Aunque el punto podía llegar a entenderse, el título y la referencia a la canción de Maria Elena Walsh, quedó por lo menos "descolgada". Por ello, apelando a la buena voluntad de ustedes, los lectores, me tomo el atrevimiento de hacer un arriesgado enganche e intentar terminar el concepto… o transcribir lo que falto…
El 85% de los niños, niñas y adolescentes, que según el informe de UNICEF se encuentran privados de su libertad, no han cometido delito alguno, solo son victimas de una realidad socioeconómica que los excluye sin piedad y una política de rescate inexistente, que les de una respuesta certera, basada en la contención y el desarrollo. Así, cuando llegan a ser adultos, también las estadísticas nos muestran que en su mayoría cometen delitos de diferente índole. Es decir que no solo, los abandonamos sino también los convertimos en delincuentes.
Pretendemos un país más seguro. Queremos que la delincuencia sea la excepción y no la regla. Pretendemos no sufrir la impunidad de algunos y vivir en un país realmente justo. Entonces debemos empezar desde el principio. Tomar medidas de fondo y a largo plazo. Mientras las soluciones sociales, dependan del asistencialismo, los beneficios partidarios y la suerte, tenemos un caldo de cultivo donde crece y se reproduce la violencia, la ignorancia y el delito como único recurso posible. Sin valoración de la vida. Porque si mi vida no vale nada, ¿por qué puede valer algo la del otro?
Cuando empecemos a demostrarles a nuestros niños que nos importan, que valen y que pueden aspirar a un futuro mejor… recién allí, podremos cambiar nuestra realidad.
Después se habla de bajar la edad de imputabilidad… ¿así se solucionará la inseguridad? Muy lejos de ello, creo que solo se logrará condenar al niño pobre por ser pobre… y quitarle la responsabilidad a quienes realmente la tienen.
Mientras tanto, un tribunal de Viedma, Río Negro, condenó a un año de prisión efectiva a un hombre por abusar sexualmente de un niño de 11 años en uno de los baños de la Junta Vecinal del barrio Lavalle. UN AÑO, para un hecho aberrante, que seguramente el acusado repetirá porque está científicamente comprobado, que el violador lo es toda su vida. Y aunque puede controlar sus impulsos por un período, siempre recae. Esta es la respuesta que les damos a nuestros chicos en cuanto a seguridad. Así le mostramos que es justicia, y cuanto vale su bienestar.
Una niña de 12 años murió el martes 11 de julio en Concordia, Entre Ríos, después de haber pasado un mes en terapia intensiva a raíz de lesiones neurológicas provocadas por un parto por cesárea en el que había dado a luz a una beba. Silvina Andrade vivía con su familia en condiciones de indigencia en Villa Paranacito, Entre Ríos, pero sus padres -según el Consejo del Menor de Gualeguaychú- explicaron que no pudieron acompañarla en el parto ni en su internación posterior en Concordia porque tenían que cuidar a otros 10 hijos. Ahora un juez, esta viendo la posibilidad de dar la niña en adopción. Así les mostramos contención y seguridad.
Se necesitan medidas de fondo, en este tema como en tantos otros y no pensemos que estamos exentos de responsabilidad. Como ciudadanos tenemos el deber de exigir a nuestros representantes que trabajen al respecto. Porque sino seguiremos viviendo en el reino del revés, donde… "nadie baila con los pies/ (…) un ladrón es vigilante y otro es juez / y que dos y dos son tres"



