Nos preguntaron acerca de la resiliencia. Nos pusimos a buscar acerca de ella y aquí está lo que encontramos:
¿Qué es la resiliencia? Cierta sorpresa rodea la respuesta: se trata de algo
que pertenece a la experiencia común , siempre supimos de su existencia, pero
a la vez nos interroga, cambia el eje sobre el cual estamos habituados a pensar los temas de salud y sus soluciones. Se trata de un llamado, entre otras cosas, a ocuparnos no sólo de las "víctimas" de los factores de riesgo, sino a explorar y conocer a aquellos que tuvieron éxito frente a la adversidad o que se enriquecieron como personas con ella. Pensar la resiliencia es subvertir la idea de causalidad que gobierna el pensamiento médico positivista y algunas concepciones de la salud. Este concepto introduce el azar, lo aleatorio, altera la idea de relaciones necesarias entre los fenómenos de la vida. Introducir el azar es a la vez introducir al sujeto capaz de valoraciones, de crear sentidos a su vida, de producir nuevas significaciones en relación con los acontecimientos de su existencia.
Es pensar a un individuo, no como víctima pasiva de sus circunstancias, sino como sujeto activo de su experiencia.
El término evoca desde el inicio la idea de complejidad e integración: complejidad de los procesos reales en que se desenvuelve la vida; integración de esos niveles que la ciencia separa para su conocimiento pero que sólo tienen una existencia integrada en la experiencia del hombre: los mecanismos biológicos del cuerpo, la vida psíquica y la existencia social.
No se trata de una materia biopsicosocial ya construida, que pueda atravesar bien o mal la adversidad. La adversidad misma, en términos de situaciones críticas que se imponen al individuo, es productora de esa integración que
es condición para una subjetividad resiliente, es decir, productora en el sujeto de nuevos significados y valores que surgen en la experiencia y determinan un sentido posterior: "Cuando me pasó eso..., aprendí". Ese aprender es en sí mismo un conocimiento y un nuevo recurso integrado al cuerpo, a la mente y a la acción sociocomunitaria del individuo.
¿Una nueva disciplina? Quizá más bien una nueva mirada sobre viejos problemas del hombre. Sus comienzos, en la observación empírica de las relaciones entre infancia y pobreza, llevaron a buscar respuestas en diversas disciplinas: la sociología, la salud, la psicología, la antropología e incluso la reflexión filosófica sobre la naturaleza de lo humano. Lo cierto es que abre un continente que excede lo puramente médico.
Esta subversión de la idea de casualidad instala los problemas bajo otros interrogantes: la relación entre ambiente social favorable y salud no es lineal. La antigua epidemiología, surgida del estudio de poblaciones expuestas a determinados flagelos, se muestra insuficiente para dar cuenta de esta relación. Tampoco es lineal la relación entre entorno familiar protector y bienestar psíquico o salud mental.
Lic. Patricia Katz. Lic. Sebastián Terrizzano.
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