InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
domingo, 31/may/2026 - 06:20
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 15/ago/2006 de La Auténtica Defensa.

Presiones, venganzas y contestaciones
por Martín Hermida




Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) –- Si valen las metáforas futboleras, puede decirse que el gobierno de George Bush le dejó picando la pelota al presidente Néstor Kirchner cerca del área, sin defensores a la vista, y el jefe de Estado la empujó dentro del arco con toda la pompa. Aunque quizá esa jugada haya sido más bien un gesto destinado a la tribuna que algo verdaderamente efectivo para el país.

La metáfora tiene que ver con lo que sucedió en los últimos días en materia de intercambio internacional, cuando la representante comercial de los Estados Unidos, Susan Schwab, anunció que el gobierno de su país estaba estudiando la posibilidad de "limitar, suspender o retirar" directamente las ventajas de las que gozan varios países –ente ellos la Argentina- en el marco del Sistema General de Preferencias (SGP).

Más allá de la advertencia que lanzó la funcionaria, nada asegura que el primero de enero de 2007 (el día después del vencimiento de las preferencias que rigen actualmente) estos beneficios vayan a quedar eliminados por completo para países como la Argentina. El gobierno de Bush aún está evaluando el tema. Pero tampoco nadie puede negar (en realidad hubo varios funcionarios que intentaron hacerlo, aunque casi sin ningún grado de credibilidad) que esta advertencia de Washington tiene que ver con el accionar en bloque de los países del denominado G-20, que integra la Argentina, en la última ronda de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el mes pasado en Ginebra.

Allí, fracasaron las negociaciones –las cuales quedaron empantanadas a la espera de un nuevo encuentro- por la oposición de Estados Unidos y la Unión Europea a reducir los subsidios a sus productores agrícolas y los aranceles a la importación de productos básicamente de países en desarrollo, entre ellos la Argentina.

De hecho, un influyente senador republicano, Chuck Grassley, presidente del Comité de Finanzas de la Cámara Alta norteamericana, dijo en los últimos días -¿se le escapó?- que su país no tenía por qué tratar "en forma especial" a las naciones "que no quieren abrir sus mercados en las negociaciones de la OMC". ¿Más claro? Imposible.

¿Qué significaría que se concretara esta advertencia de la administración Bush? En principio, afectaría a la Argentina en poco más de 600 millones de dólares anuales, resintiendo la exportación de determinados productos, como cueros, aluminio, carnes preparadas, aceite de oliva, quesos y maní, entre otros.

Es que en ese sistema –creado en 1974 y reformado varias veces, casi siempre por estas cuestiones de "premios y castigos"-Estados Unidos importa unos 27 mil millones de dólares al año desde economías "en desarrollo", abriendo el ingreso al mercado norteamericano de más de 3.400 productos de 133 naciones, libres de aranceles.

Entre los favorecidos, además de la Argentina, están Brasil y Venezuela –por América latina- y otras naciones como Rusia, Turquía, Indonesia, India, Sudáfrica y Rumania, por ejemplo. El secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía, dijo con todas las letras que el sistema de preferencias "significa presiones" y por eso mismo puede resultar "peligroso".

Al mismo tiempo, puso sobre la mesa la posición argentina: "No aceptamos manifestaciones como las de algunos congresistas de los Estados Unidos sobre la vinculación de los cambios en el sistema de preferencias con posiciones negociadoras. No somos presionables", aseveró en una rueda de prensa. Todo esto se da en un contexto particular. Por un lado, desde Estados Unidos insisten en rechazar la posibilidad de que Venezuela acceda a un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como lo están impulsando los socios mayores del Mercosur, Brasil y Argentina.

Y justamente en relación al Mercosur, desde Washington no se esfuerzan en disimular el disgusto que les causó la incorporación formal de la Venezuela de Hugo Chávez al bloque regional como el quinto socio pleno.

También Washington avanza sin pausa sobre algunos países con los cuales le gustaría firmar tratados de libre comercio, que de algún modo le ayuden a revertir el fracaso que sufrió en su intento de revitalizar el ALCA (el Area de Libre Comercio de las Américas) en la reunión continental realizada el año pasado en Mar del Plata.

En ese marco, funcionarios de Estados Unidos se reunieron en la última semana con hombres del gobierno del uruguayo Tabaré Vázquez. Y el mandatario del país vecino utilizó una conocida metáfora: "El tren, en algunas ocasiones, pasa sólo una vez", dijo.

También afirmó que no está dispuesto a "cerrar puertas ni a descartar la posibilidad de explorar algunos caminos", y para desdramatizar señaló: "Los acuerdos comerciales, cualquiera sea su denominación, no son ni un atajo al paraíso ni un camino al infierno".

Volviendo sobre la reacción de Kirchner, es útil recordar las palabras que usó un día después de que se conociera la advertencia norteamericana: "Es bueno que todos tengamos presente señaló- que este país ya no tiene relaciones carnales con nadie, y que éste es un país independiente que bajo ningún aspecto toma en cuenta para tomar sus decisiones, acciones que nos parecen no muy ubicadas o no son serias".

La respuesta estuvo. Ahora habrá que ver si las palabras del Presidente fueron sólo para la tribuna o bien encontrarán un correlato en los hechos posteriores. Tanto de uno como de otro lado.


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-