Pensemos en esas tantas veces que con nuestros labios lastimamos a alguien sin querer u otras veces queriendo.
Cual suele ser nuestra reacción a una crítica, un comentario que no concuerda con nuestro día, un consejo, seguramente hacemos una especie de informe de porque esa persona no tiene derecho a opinar de nuestra vida o de cuan poco nos conocemos para tanta confianza.
Nos hemos puesto a pensar lo mal que puede llegar a caerle esta reacción a dicha persona? ¡No creo no!
Bueno generalmente el ánimo de un ser humano suele depender de si el día esta soleado, si me levante con dolor de muela, etc, etc.
Cuando en realidad como así cada día tiene su problema, también puede tener su solución, pero el pensar en ello no calma nuestro salvajismo interior.
(Mateo 6: 34) Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.
En la Palabra de Dios dice; que debemos cuidar lo que decimos, que con la boca se puede maldecir y bendecir, pero ojo!!!. "El mar salado no puede dar agua dulce".
(Santiago 3:10) de una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Es decir, que no es posible que una persona llena de maldad diga cosas buenas y agradables a los demás, lo seguro es que estas personas hieran constantemente a quienes se encuentran a su alrededor.
Si un individuo esta contaminado por la ira, el rencor, dominado por la envidia y los celos, el daño que puede causar con sus labios es terrible, ahora si lo guarda para él solo se seguirá envenenando a si mismo. Esto no quiere decir que lo correcto sea eso, pero es un punto de vista a considerar, ¿quiero hacer el daño o puedo evitarlo?.
Al no maldecir o no agredir a la otra persona le estaría evitando el mal momento y el dolor de sus palabras a su amigo.
Controlar la lengua no es fácil, Jesús mismo lo dice, pero "es un arma muy poderosa con la cual podemos construir o destruir". (Santiago 3:3)
Es por eso que también dice el Señor que "debemos ser mansos como palomas pero astutos como serpientes". (Mateo10:16)
No tenemos que ser tan impulsivos, sino más bien buscar de esa paz que Dios nos da para no entrar en discusión con nadie, pero a su vez también nos aconseja que ante cualquier situación de duda, busquemos de su sabiduría para no dejar que nadie se abuse de nuestra predisposición y buena voluntad.
Por eso si alguien ofende a un ser querido y a nosotros nos duele, cuanto más pudo haber sido el daño para él? no debemos ser impulsivos, sino aprender de esa ocasión para darnos cuenta de que si esa otra persona se hubiera guardado su maldad y su odio, nadie estaría sufriendo. Si pensamos bien las cosas antes de hacerlas todo saldrá a nuestro favor.
Por tanto podremos celebrar luego que ese momento amargo fue superado y que vencimos a ese hombre salvaje que hay dentro de nosotros, y lo mejor de todo es que nadie salió lastimado.
Miremos más hacia el cielo, busquemos a Dios en nuestro interior, su Espíritu Santo siempre nos va a dar la salida y de su mano creceremos y edificaremos nuestra relación con el Señor.
Pero solo quienes tienen su Espíritu Santo en el corazón pueden comprender estas cosas, quienes no, siempre actúan de la misma manera, dándole lugar a esa fiera que lastima y rebalsando su vida de odio y miseria.
No seas uno más de los que hieren sin sentido, acércate a Cristo siempre es tiempo y nunca es tarde.
Que Dios te re Bendiga!!.
Hasta la próxima semana……………
Vanesa Vergara
Pastor: Carlos G. Del Re
ueacampana1@delta.com.ar - Tel 422452 - luisgurodas@yahoo.com.ar



