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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 17/sep/2006 de La Auténtica Defensa.

La voz de Dios para este tiempo:
Tema de hoy: EL PERDON




Yo perdono, Tú perdonas, El perdona, Nosotros perdonamos, Vosotros perdonáis, Ellos perdonan. Debe ser esta la conjugación perfecta de toda persona de bien. Si le hacemos daño a nuestro enemigo, nos estaremos poniendo por debajo de él. Si creamos el plan perfecto para vengarnos de quien nos ofendió, nos estamos poniendo a la misma altura que el. Pero si aprendemos a perdonar y ponemos en práctica el perdón a quien nos ofendió, estaremos en el punto más alto ante los ojos de DIOS.

Con frecuencia, en nuestro andar diario, tenemos con nuestros semejantes diferencias y discusiones; llegamos a enojaros y hasta nos peleas con mucha carga de agresión.

En el camino que lleva a la reconciliación, hay un paso que es fundamental: EL PERDON.

Es este el sello que rubrica el final de una disputa, y constituye el ingrediente más distintivo de una persona de bien en cualquier conflicto. El perdón está en el corazón mismo del evangelio. Todo el mensaje cristiano está alrededor del PERDON DE DIOS a través de la CRUZ de CRISTO.

Debe de ser nuestra obligación moral y espiritual ofrecer o suplicar perdón donde sea necesario.

Veamos ahora que nos dice DIOS a través de su palabra sobre este tema.

1.- El perdón va más allá de la paz, y la paz no siempre es posible. En un conflicto, para que haya paz debe de haber voluntad de ambas partes y eso no siempre resulta. El Apóstol Pablo en su carta a los Romanos 12:18 les dice: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" Vemos que Pablo inicia su oración con 2 pequeñas cláusulas: "Si es posible" y "En cuanto dependa de vosotros". Nuestra responsabilidad, está en intentarlo, tomar la iniciativa y hacer todo lo posible para estar en paz con todos los hombres.

2.-"Padre, perdónalos, por que no saben lo que hacen". El ejemplo de Jesús es más que elocuente. En ningún momento regateó esfuerzos para estar en paz con sus contemporáneos aún en el mismo momento de su muerte.

Vivimos en un mundo donde el diablo tiene como meta dividir, separar y alzar muros entre las personas. Debido a esto habrá momentos en que todos nuestros esfuerzos por lograr la paz serán inútiles. Aunque la reconciliación no sea posible, siempre hay algo que como personas de bien podemos hacer, y esto es perdonar en forma unilateral, aunque no seamos correspondidos.

Perdonar implica eliminar todos los sentimientos y pensamientos negativos hacia la otra persona. El resentimiento, el odio y el deseo de venganza deben desaparecer, de lo contrario el perdón no es genuino. El perdonar no es instantáneo, es más bien un proceso similar al de la curación de una herida. Al principio está abierta, sangra y duele. Pero una vez que se ha convertido en cicatriz, ya ni sangra ni duele. El perdón es como transformar heridas abiertas en cicatrices. La disposición a perdonar puede y debe ser inmediata, pues esta es la voluntad de DIOS. Pero llegar a completar el proceso emocional y moral suele llevar su tiempo. Es importante sin embargo, afirmar desde el primer momento la decisión a perdonar. La mente humana es un álbum de recuerdos que permanece para siempre, y no podemos esperar que el perdón borre nuestra memoria Cuando hay perdón, el recuerdo de una experiencia dolorosa sigue ahí, pero ya no evoca ni sentimientos negativos ni odio. La cicatriz del recuerdo de un trauma pasado, que ahí para siempre, pero ya ni duele ni sangra ni se infecta. La herida está cerrada. No podemos borrar el recuerdo de nuestra mente, pero si podemos quitarle el veneno.

El aprendizaje del perdón se soporta en 2 pilares fundamentales:

a- Ser concientes de nuestros pecados. A diario cometo errores tan simples que ni siquiera me doy cuentas de mi condición de pecador. Mi egoísmo en mis motivaciones, mi soberbia, mi orgullo, mi laberinto de pasiones, mi potencial violento, mi vanidad, y una lista larga de obras de mi carne que se ponen al descubierto cuando me miro al espejo de la palabra de DIOS. Para EL, no existen pecados chicos y grandes, todos son pecados. En la misma lista del ladrón, el asesino y el adúltero, están el borracho y el mentiroso

b- Experimentar el perdón de CRISTO. El aceptar que JESUS murió en la cruz del calvario por amor y para perdón de mis pecados, me pone en condición de deudor de DIOS.

SI EL SEÑOR ME HA PERDONADO TANTO A MI, QUIEN SOY YO PARA NEGAR EL PERDON A MI PROJIMO.

Pablo en su carta a los Colosenses 3:13 dice: "De la manera que Cristo los perdonó; así también hacedlo vosotros"

¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga!

. Jorge García.

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