Deseo aclararle esta vez que el trabajo analizado este día se dirige a quienes estén dispuestos a tener un espacio para pensar. Es un texto caracterizado por ser una invitación a la reflexión y a la libertad, en sus diversas concepciones. El autor se encuentra en una etapa de transformación consigo mismo. Natalia Pikouch (Profesora de Universidad de Antioquia) dice: "El objetivo de Dostoievski, y, por ende, del joven héroe de Noches blancas es aprender a amar - en libertad -, de comprender más íntimamente a sí mismo, en una palabra, de conocer más hondamente su propia alma y el alma de la vida."
Libre es su elección. Lo invito a entrar en un mundo sumamente interesante, aunque a veces tenga párrafos extensos y se trate de un relato novelesco. Si me pregunta ¿qué tal es su contenido?, mi respuesta es inmediata y no tiene desvíos: este material es recomendable, por el autor del que hablamos, y por su contenido repleto de significación que, por otra parte, obliga a interactuar de tal manea que cada uno de nosotros no puede evitar identificarse, diferenciarse o tratar de entender la postura de uno u otro personaje. Ahora, "amable lector" (como diría Dostoievski), lo invito a conocer un poco más sobre este tema.
Fedor Dostoievski - "Noches blancas"
Este escritor nació en Moscú (1821) y murió en San Petersburgo (1881) donde transcurre la mayor parte de su vida y donde nace el valioso relato que da nombre a la obra, en el año 1847. El trabajo se divide en 4 noches y una mañana. Es interesante analizar cada etapa por la que pasa el personaje, que coincide con el narrador y tiene una personalidad muy conflictiva.
En la primera parte se sumerge en una noche como todas, en el marco de una vida cotidiana e invadida de soledad, para dejarse llevar como nunca por un impulso vivo que lo obliga a actuar desde lo más profundo de su interior, dejando éste de ser vacío para dar paso a una completud que, si bien no quedará para siempre, legará un enorme aprendizaje para sí mismo. "... de ese tamaño fue el impacto que tuvo la naturaleza sobre mí, un ciudadano enfermizo de los que apenas consigue respirar entre las paredes de la urbe."
Se instala el segundo personaje, la joven llamada Nastienka que le otorga la posibilidad de explotar su interior callado en la segunda noche: se encuentran para alivianar las almas contando sus historias personales. El hablante, impaciente, coloca en su diálogo una carga importante de desdicha y alegría sin medida al mismo tiempo. "Ahora, mi querida Nastienka, ahora me parezco al espíritu del rey Salomón, que permaneció mil años encerrado en un ánfora bajo siete sellos y al que finalmente liberaron". A pesar de esperar un rechazo inmediato, ella lo escucha y además está dispuesta a contarle lo suyo.
En la tercera y cuarta noche él no resiste más sus sentimientos. Confiesa que está enamorado y se disculpa por no haberlo podido evitar. Esto se da en medio de la desesperación que domina a la joven por no tener respuesta de un amor pasado, que luego aparecerá. Se mezclan lo coloquial con lo trágico. "... Estaba de pie, callada como si la sangre se le hubiera helado de repente entre las venas." (...) "¡Nastienka!- alcancé a decir con un hilo de voz -, ¿quién es ese?. - ¡Es él! - me respondió ella con un murmullo...".
En la mañana todo cambia y ambos vuelven a sus caminos originales: ella reanuda su lazo con el viejo amor y él regresa a su soledad. "Mis noches terminaron en la mañana siguiente". El final encierra un enorme aprendizaje.



