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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 25/may/2003 de La Auténtica Defensa.

CLONACION II: 
CUANDO LA BALANZA SE ROMPA  
NANCY GONZALEZ




La semana pasada, vislumbramos algunos conceptos básicos para intentar entender, sobre que nos hablan, cuando nos muestran con un orgullo que muchas veces nos cuesta entender, sobre manipulación genética y la tan mentada clonación.

Ahora bien, parte de esta otrora ciencia-ficción, ya convive con nosotros. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?... Por ejemplo, en los alimentos.

Las grandes multinacionales que dominan el comercio mundial de alimentos y cuyos intereses están fundidos con los de las grandes de los pesticidas y ahora la biotecnología, intentan la introducción masiva en nuestros alimentos de un nuevo tipo de vida: Los organismos manipulados genéticamente (OMG). Seres vivos cuyos genes son alterados con objeto de utilizarlos industrialmente. Virus, bacterias, levaduras, plantas, animales, seres humanos...

Alterando e intercambiando fragmentos genéticos de plantas, animales y personas, pueden lograrse seres de extraordinario interés comercial.

Transformaciones de gran rentabilidad para la especulación, como el tomate que no se pasa, cuyo interés real no es otro que el facilitar su cultivo en países de mano de obra barata y su transporte, en buen estado aparente, a cualquier mercado del mundo, incluso por medios lentos pero baratos, como el barco.

Materias primas naturales como el cacao, la vainilla, el azúcar, pueden sustituirse por sucedáneos fabricados industrialmente a bajo precio.

Los animales pueden convertirse por fin, en lo que esa industria siempre ha soñado: máquinas. Como las vacas a las que ya en USA, se inyecta la hormona BST para que produzcan hasta un 25% mas de leche aunque, eso sí, su vida se acorte, su salud requiera constantes tratamientos con fármacos que pasan al consumidor y sólo resulte rentable en grandes instalaciones. La implantación de este producto en USA está arruinando a millares de pequeños ganaderos.

Por otra parte, investigadores neozelandeses consiguieron por primera vez clonar vacas alteradas genéticamente para obtener una leche más rica en proteínas, según informó la revista Nature Biotechnology en su número de enero de este año. Las vacas clonadas producirían una leche con un contenido mayor de ciertas proteínas, como la beta caseína y la kappa caseína. Con este logro "la industria láctea se vería beneficiada porque esta leche le facilitaría la fabricación de quesos con una reducción concomitante de sus costos".

El año pasado, el gobierno neozelandés autorizó a AgResearch iniciar una investigación para alterar la leche de vaca a través de la introducción de genes humanos con el fin de encontrar tratamientos médicos que curen enfermedades como la esclerosis múltiple. Pero el proyecto ha provocado la oposición de las organizaciones ecologistas, que a mediados de este mes demandaron al gobierno por permitir un experimento que consideran "peligroso e irresponsable".

Estas ONG´s se oponen, porque bajo la apariencia de seguridad científica con que se presenta al público, la manipulación genética esta plagada de incógnitas y es actualmente una tecnología brutal que sacrifica a decenas, cientos o miles de seres vivos durante su etapa experimental, porque los errores son frecuentes.

Además, la inexistencia de legislaciones al respecto, el control relativo que se puede hacer de estas prácticas y la atracción ilimitada que tiene el supuesto poder que daría el control sobre la naturaleza, llevado a extremos tales como tener hijos con determinada características, por dar solo un ejemplo, nos hacen fluctuar indefensos entre argumentos enfrentados. De un lado, el bienestar que supone la solución a ciertos males. Del otro, lo que parece ser el nacimiento de otros nuevos.

La balanza varía tanto y tan bruscamente, que pronto perderá justeza y presos de una gran confusión, nos entregaremos a este vaivén donde la ciencia quiere ganar... algo que no estamos seguros de saber... que es.

El uso indebido de la tecnología no se evita por decreto, sino a partir de un profundo compromiso ético. Reiser y Weitman, en una reflexión sobre los valores éticos de la ciencia, definen la ética como la "disciplina que establece criterios y métodos para decidir si las acciones son correctas o equivocadas".

Pero el problema parece ser que cualquier cosa, en manos de los humanos, puede ser muy buena o muy mala. Recuérdese el ejemplo de la energía atómica, que sigue siendo una herida abierta, pero que bien utilizada es beneficiosa.

Debatir racionalmente, tratando de que prevalezcan valores humanos, ética y responsabilidad, parece ser la respuesta... pero, ¿quien podrá lograrlo?.

NANCY GONZALEZ
nanalmendra@hotmail.com


 
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