La culpa es un sentimiento que afecta a millares de personas de diferentes maneras. En ocasiones es un malestar incesante que opaca la existencia. Otras veces es un profundo sentimiento de menosprecio, verguenza y dolor. Para superar la culoa es preciso hacer un serio análisis introspectivo.
Muchos programas de autoayuda brindan herramientas para que la gente asuma la responsabilidad por sus propio problemas, y se decida a hacer lgo para esolverlos. Sin embargo, una falencia de estos programas es que enseñan que podemos solucionar todos los temas solos. Pareciera que solo se necesita la suficiente fuerza de voluntad para solucionar los problemas y lograr la felicidad: Pero cambiar la vida no es tan sencillo.
Existen áreas de nuestra exiswtencia a las que solo podemos acceder y remediar si recibimos ayuda externa. En ocasiones esta la proveen seres queridos, otras veces médicos y psicólogos y otras exclusivamente Dios mediante la fe; como en el caso de la culpa.
La fe en Jesucristo posibilita una restauración completa. Para ello es imprescindible confesarnos, reconocer ante Dios nuestra responsabilidad en aquello que nos produce la culpa. Asi hacemos catarsis, recibimos su perdón, nos liberamos de lo malo y podemos actuar para reparar lo dañado.
La Biblia enseña: "si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos....pero si confesamos nuestros pecados...Dios nos perdonará y nos limpiará de toda maldad". Cuando nos confesamos ante Dios y recibimos su perdón las energías que utilizábamos en tratar de sanar heridas pueden utilizarse en cosas positivas. En lugar de estar inomovilizados por el dolor, se puede caminar hacia nuevos horizontes. En lugar de centrarnos en el pasado, se capta y vive mejor el presente.
Elimine de raíz la culpa. Acérquese a una iglesia o lea la Biblia para recibir la guía de Dios, superar la culpa y vivir confiadamente.
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