Buenos Aires (especial para NA por José María Suárez) -- La decisión de suspender el encuentro entre las selecciones de Argentina y Uruguay que inauguraría el estadio Unico de La Plata ("único" ¿no es un disparate?) me llevó a revisar mi archivo para recordar otro partido entre selecciones allá lejos y hace tiempo, 1924, casi ocho décadas atrás, en la cancha, no estadio, de Sportivo Barracas, que también se suspendió en la fecha prevista, no por lluvia, sino por incapacidad de las tribunas para soportar la enorme cantidad de público.
Entonces el partido se postergó hasta dos días después, lapso que se empleó para circundar el perímetro del "field" con un alambre tejido al que se lo llamó "olímpico" como homenaje a los visitantes que habían obtenido el campeonato en los Juegos Olímpicos del mismo año.
Argentina ganó el encuentro por 2 a 1, con un gol protestado por los uruguayos que se retiraron del campo disgustados con el árbitro, pero sin que se registraran hechos de violencia, ni el más mínimo. Cabe agregar que desde ese día el tal "alambrado olímpico" resultó imprescindible en todo estadio en el que se realizara un espectáculo de fútbol y, además, debió sumársele complementaciones del tipo "púas" en la parte superior, para evitar invasiones que ya estaba transformándose en costumbre, así como los intentos de agresiones a los árbitros.
Y, a manera de botón de muestra, vale el recuerdo de la presencia en Buenos Aires, allá por 1929, del equipo inglés Chelsea, que luego retornó a su país con una, para ellos, valiosa pieza de museo, la piedra que fuera arrojada al campo de juego durante el segundo tiempo de sus partidos en Argentina y que, todavía, se conserva en una de las vitrinas de su sede.
Por otra parte sus jugadores y directivos acompañantes relataron después como dato curiosísimo que en Argentina se juega al fútbol "dentro de jaulas".
Luego, ya en 1973, el Chelsea también debió construir "la jaula" en su propio estadio. Nos copiaron, la jaula y la violencia.



