Buenos Aires (Especial para NA, por José Calero) -- Cuando parecía naufragar otra vez, la Argentina llegó finalmente a un acuerdo con el FMI que le permite a Eduardo Duhalde concluir su autodenominado "gobierno de emergencia" sin sobresaltos.
Hasta último momento hubo dudas y amagues de patear el tablero tanto de parte de la burocracia del Fondo como del ministerio de Economía.
Pero finalmente primó la clara directiva "política" que el influyente Grupo de los 7 había dado a la dupla integrada por la "dupla de hierro" que conduce el FMI: el alemán Horst Köhler y la norteamericana Anne Krueger.
Los países del G-7, especialmente Estados Unidos, coincidieron en la necesidad de dejar que la Argentina realice su transición política en paz, y para ello era imprescindible dar seguridades en el frente financiero externo.
Pero igual el acuerdo se tiñó de dudas hasta último momento por la firmeza con que el gobierno argentino se mantuvo en sus trece con el requisito de que primero se debía dar certeza sobre el acuerdo para luego abrir el grifo de las reservas y pagar vencimientos con los organismos.
Con el acuerdo listo, el pago que la Argentina realizó al FMI volverá la semana próxima a recomponer las reservas, cuando el jueves 23 de enero el directorio del Fondo apruebe formalmente la Carta de Intención y los dos memorandos de entendimientos acordados.
En el gobierno, en tanto, la alegría parece no tener fin: desempleo en leve baja, crecimiento tras cuatro años de recesión, acuerdo corto con el FMI y sistema financiero estable eran cuatro elementos inimaginables hace poco más de un año, cuando la Argentina se desmembraba en un caso social y político.
Ahora, el panorama cambió, porque al menos hasta fines de junio el gobierno que asuma el 25 de mayo no deberá hacer pagos a los organismos multilaterales, y además tendrá plazo hasta el 31 de agosto para firmar un acuerdo stand by de largo plazo.
Lavagna, además de Duhalde, emergen fortalecidos tras este esperado acuerdo con el organismo.
Y eso tal vez explique las versiones cada vez más fuertes que mencionan a Lavagna integrando el gabinete de un eventual gobierno peronista de Néstor Kirchner, con apuntalamiento del duhaldismo.
Dos visiones.
El acuerdo con el Fondo no hizo más que desnudar dos modelos enfrentados que hay en la Argentina y que, hoy por hoy, se enfrascaron en una pelea a todo o nada en el seno del único partido con chances firmes de ganar en las elecciones del 27 de abril próximo.
Uno, el que quieren encarnar Duhalde y Kirchner, que hace eje en utilizar todas las herramientas de política económica al alcance de la mano con el objetivo de desarrollar el aparato productivo, incentivar la sustitución de importaciones y fomentar las exportaciones.
El otro, el que quiere reimponer Menem, basado en una rígida política cambiaria que devuelva el crédito y abra la economía, con el agregado de un ingrediente que falló en los '90: el equilibrio fiscal.
Las próximas elecciones tendrán mucho para definir sobre el perfil económico que tendrá la Argentina en los próximos años, e incluso sobre su relación con el resto de los países.
Es que un triunfo de Menem volvería a alejar al país de Brasil y a acercarlo al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que busca liderar Estados Unidos.
Mientras que un triunfo de Kirchner mantendría el fuerte acercamiento que inició Duhalde con el flamante mandatario brasileño Luiz Inacio "Lula" Da Silva.
Lo que viene.
Firmado el acuerdo con el FMI, ahora la política financiera del gobierno deberá concentrarse en renegociar la deuda con los acreedores externos.
La semana próxima se conocerá el nombre del grupo que asesorará al gobierno argentino en la reestructuración de esa deuda, que ronda los 60.000 Millones de dólares, la más grande de la historia de los países que entraron en default.
Economía abrirá el sobre con la oferta económica de siete poderosos grupos financieros: Bank of America-Rothschild, Dresdner Bank, UBS Warburg, Morgan Stanley, Credit Lyonnais Securities, Lazard Freres y Wall Street Securities-Wall Street Bank.
El que resulte ganador sólo asesorará, ya que la renegociación --la más delicada de la historia financiera argentina, e incluso más complicada que el recordado Plan Brady-- la llevará adelante el gobierno.
A esta renegociación, crucial para la Argentina, se suma el interrogante sobre qué ocurrirá con el dólar.
Para Lavagna, la divisa norteamericana se mantendrá en los niveles actuales, y a lo sumo podrá acercarse a 3,40 pesos.
Pero en el gobierno creen que con un nivel de reservas en los 10.600 Millones de dólares y con la posibilidad cierta de volver a integrarse al escenario financiero internacional, no hay razones para que el "billete verde" rompa el delicado equilibrio construido en los últimos meses.



