--Suspension tragicomica--
La historia de la suspensión del partido de la B Metropolitana entre Talleres y Temperley resulta francamente tragicómica.
Y más, si se atiende a la particular forma en que la cuenta el informante Japonés, con su pluma
Estos equipos tenían que jugar el lunes 30 en Lanús, por exigencia del Coprosede.
Obviamente, el operativo (300 uniformados) y el alquiler (5.000 pesos) tenía que pagarlo Talleres, club local.
Según las proyecciones, el club iba a perder 12.000 pesos.
Entonces pidió la postergación porque no tenían la guita.
Como si esto fuera poco, Talleres gastó 25.000 pesos en todas las obras que en su momento le exigió el Coprosede (paredones, baños, alambrados, boleterías y puertas) para no salir de Remedios de Escalada, su tierra.
Estos costos ya han llevado a una situación extrema como la del club capitalino Liniers con cancha en La Tablada, que no presentó el equipo en cancha de Almirante Brown.
Es que a muchos les conviene no presentarse y perder los tres puntos, antes que perder un montón de plata.
--Picaflor-–
"No respeto caballero, estado, pelo ni marca", dice la letra de un tango que cantaba Francisco Fiorentino.
Esa frase se refería a un duelo de caballitos, que iban a librar una corrida campera.
Parece que esa frase le viene bien a delantero del club Banfield, quien anda seguido por los boliches de la zona sur, pero no respeta nada en materia de chicas.
Dicen que el muchacho –de nombre parecido a la identificación de célebre ex futbolista brasileño- casi no respeta edades.
O arranca desde muy abajo, cuenta el nuevo informante Granate.
Porque dicen que de 15 para arriba, el tipo encara.
Y se encara todo.
Si puede hacerlo, lo bien que hace.
Pero eso sí, sub 18 no, viejo.
Si se confunde, que por lo menos pregunte antes de seguir adelante
--Chisme "naif"-–
Un chisme "naif" relacionado con Don Julio es el que aportó el informante Potro.
Quien concurrió a la cita cuando se juntaron en Buenos Aires gente de Arsenal de Sarandí y Joan Laporta, del Barcelona.
Estuvo también don Julio, además de su hijo, Julio Ricardo, el pope del Arse.
Pregunta va, pregunta viene para los panelistas.
Hasta que se agotó el temario.
Entonces la conferencia tuvo un final inusual.
Se terminaron las preguntas y el moderador, ya sin palabras, le preguntó a don Julio, el capo de la reunión, de la AFA, del fútbol, de todo: "¿y ahora qué hacemos, Julio?"
"Y ahora vamos a comer", contestó, convencido, el pope.



