El presidente Néstor Kirchner y el ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni se mantuvieron ayer a distancia y ni se saludaron, a pesar de haber compartido palcos contiguos en la conmemoración del «Día del Ejército».
La situación más tensa se vivió cuando al finalizar el desfile militar, Kirchner se acercó a saludar al ex titular de la fuerza, Martín Balza, a quien le dio un fuerte abrazo, y permaneció varios segundos a centímetros de Brinzoni, que optó por no mirarlo.
El clima de tensión en el primer acto militar del flamante presidente se palpó en el aire y la presencia de Brinzoni junto a la expectativa que generó el discurso del presidente mantuvieron a todos lo invitados alertas.
Durante el tramo en el cual Kirchner efectuó la réplica a las expresiones del ex jefe del Ejército, Brinzoni escuchó impasible cada una de las palabras del jefe de Estado, quien con dureza respondió a sus dichos de la víspera.
Tras la finalización del discurso, Brinzoni aplaudió, respetuosamente —como el resto de la concurrencia—, las palabras del presidente, aunque con tibieza, casi como un cumplido protocolar.
Durante el desfile militar, Kirchner dialogó animadamente con el nuevo jefe del Ejército, Roberto Bendini, con quien demostró tener una relación fluida.
La salida del presidente del palco oficial lo obligó a pasar delante de la gran mayoría de generales que pasarán a retiro tras la medida tomada de designar a Bendini como nuevo jefe de la fuerza.
Kirchner se retiró junto a Bendini, bajó las escalinatas en busca de su vehículo sin saludar a nadie más que a Balza, quien demostró ayer ser el integrante del Ejército más sociable: se cansó de estrechar la mano a camaradas y funcionarios.
Brinzoni se retiró después que el presidente y fue saludado por integrantes de la fuerza, muchos de ellos compañeros de promoción que se acercaron al acto que se realizó en el Colegio Militar, de El Palomar.



