Buenos Aires, (Especial para NA por Martín Hermida)- Más allá de algunos gestos, imágenes y declaraciones grandilocuentes de los primeros días de gestión, el flamante Gobierno ya puso manos a la obra en la tarea de definir las líneas que perseguirá su política exterior, y hasta ahora, con la ventaja que ofrece el inicio de una nueva administración, cosechó buenos augurios y generó una expectativa que parece abrir perspectivas favorables.
Una recorrida efectuada por Noticias Argentinas entre legisladores especializados en el tema de relaciones exteriores y analistas demostró que, fuera de disputas partidarias o sectoriales, en líneas generales sobresale la idea de que es «positivo» plantear la creación de un espacio propio en América del Sur para negociar, posteriormente, con «mayor identidad y más fuerza» fronteras afuera.
Y ante ese postulado, esbozado tanto por el propio presidente Néstor Kirchner como por sus principales colaboradores en el área de política exterior, subrayan que la propuesta de fortalecimiento e incluso ampliación del Mercosur redundará en beneficios para la Argentina a la hora de sentarse a negociar ya sea dentro del continente como en el resto del mundo.
Pero también advierten que ese camino debe ser transitado con equilibrio, para no caer en falsas opciones. «En una Argentina tan débil y todavía convaleciente, no se puede esquivar una dominación para caer en otra.
Por eso, una buena alternativa sería apuntar a la ampliación del Mercosur para desde allí negociar en mejores condiciones», aseguró un ex funcionario de la Cancillería y actual legislador.
En la vorágine de los primeros días de gestión, Kirchner se mostró sonriente con todos los presidentes latinoamericanos que viajaron al país para participar de los actos de asunción y también con el representante del Gobierno de George W. Bush, Mel Martínez, secretario de Vivienda y un hombre que se cuenta entre el círculo de amigos del presidente norteamericano.
¿Hay una contradicción entre las bromas cruzadas por el presidente argentino con Fidel Castro o Hugo Chávez y los puentes tendidos hacia los Estados Unidos, ya sea a través del propio Martínez o de las conversaciones telefónicas que mantuvieron Kirchner con Bush y el canciller Rafael Bielsa con su par norteamericano, Colin Powell?.
Todo indica que no. «Una cosa es que se plantee al Mercosur y al resto de América del Sur como una prioridad estratégica de la gestión, y otra muy distinta que se piense que por eso no se van a tener relaciones maduras y serias con los Estados Unidos», graficó uno de los flamantes funcionarios que estrenan despacho en la Cancillería.
De hecho, Bielsa dejó en claro que Kirchner visitará a Bush en los próximos meses -no más allá de fines de agosto- y el propio canciller se verá cara a cara con Powell, secretario de Estado norteamericano, el 8 de junio próximo, cuando los dos se encuentren en Chile para participar de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En el país del Norte no se andan con vueltas a la hora de reconocer que las relaciones obviamente ya no serán las mismas que en la década del 90, bajo el gobierno de Carlos Menem, pero también están convencidos de que seguramente habrá buen nivel de diálogo. «El alineamiento conspicuo con Estados Unidos no volverá a repetirse», dijo esta semana Mark Falcoff, del American Enterprise Institute, aunque agregó que ese país quiere «trabajar con el Gobierno de Kirchner y tener una relación como la que mantiene con Brasil».
El enviado de Bush a Buenos Aires fue también claro a la hora de manifestarse sobre la nueva administración: «Nuestra posición es extender una mano de amistad al Gobierno del presidente Kirchner. Me llevo una buena impresión del Presidente y de las posibilidades que existen por la relación positiva con nuestro Gobierno.
El presidente Bush ha invitado a Kirchner a que lo visite, algo que ya fue aceptado. Creo que hay grandes perspectivas para que haya buenas relaciones», sostuvo luego del encuentro con el flamante jefe de Estado.
El ex cavallista José Luis Fernández Valoni, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, señaló a NA: «Para evaluar la política exterior de la nueva administración todavía es prematuro, porque algunos hechos de la transferencia del poder y el acoso sufrido por el Gobierno durante esos días puede desfigurar la trascendencia de hechos que no lo son tanto.
Hay que ver, por ejemplo, qué ocurre en la próxima reunión de la OEA entre Powell y Bielsa y cómo se reubica el país en las Naciones Unidas».
También advirtió sobre el otro gran tema que se viene para los próximos meses, el de la renegociación de la deuda. «Cuando la deuda tiene la magnitud de la nuestra -afirmó- es también un problema de política exterior; hay que observar cómo se concentra poder y se evidencia seriedad para afrontar los compromisos internacionales y honrarlos».
Sobre el tema del Mercosur y la necesidad de volver a proponerlo como un «objetivo permanente» de gran parte de América del Sur, en casi todos los casos hubo coincidencias en que esa debe ser la política a llevar a cabo.
Sin embargo, surgen diferencias a la hora de bucear en los detalles: hay propuestas para que sea ampliado no sólo incorporando a los «asociados» actuales, Chile y Bolivia, sino también a más países ubicados al sur del Canal de Panamá.
Y también está abierta la discusión sobre cómo abordar el ALCA, el Area de Libre Comercio desde Alaska a Tierra del Fuego que impulsan los Estados Unidos.
Hasta ahora, Brasil y Argentina proponen que haya una negociación «4 más 1» (el Mercosur más los Estados Unidos) -posición compartida también por Paraguay-, pero la administración de Bush aclaró que no tiene intención de transitar ese camino.
El primer viaje al exterior del flamante Presidente será a Brasil para verse nuevamente con su colega Luiz Inacio Lula Da Silva, ahora mirado con simpatía hasta en Washington.
En la relación que se construya entre estos dos socios seguramente estará una de las claves del rumbo que tomará la Argentina fronteras afuera.



