El pasado 14 de diciembre se realizó la entrega de premios del Certamen Literario Regional 2006 en la sede de la Facultad Regional Delta. Dicha actividad cultural fue organizada por la Dirección de Cultura y Comunicación de la Facultad junto con la escritora Ana Sebastián, en el marco del Proyecto de Difusión Cultural que impulsa esa institución.
El objetivo principal del Certamen Literario, al igual que el año anterior, fue contribuir al desarrollo cultural de nuestra región y al mismo tiempo, vincular la comunidad a la facultad, creando un nuevo espacio de expresión alternativo.
Las obras distinguidas fueron:
o 3º Premio Categoría Poesía: "A Don Ramón, un amigo, un isleño". Autora: Ana María Semegone.
o 3º Premio Categoría Cuento: "En medio de la noche". Autor: Nazareno Jesús Trezza.
o 2º Premio Categoría Poesía: "Parto del Vocablo" Autor: Aníbal Ariel Arona.
o 2º Premio Categoría Cuento: "Debajo del Agua". Autora: María Victoria Duranti
o 1º Premio Categoría Poesía: "Cuatrocientos Golpes" Autora: Stella Maris Marinich.
o 1º Premio Categoría Cuento: "Alfileres" Autora: María Fernanda Chiflet.
Los trabajos entregados fueron evaluados por un jurado de distinguidos profesores de literatura de la zona, que se encargaron de la selección de las obras galardonadas, a quienes agradecemos tan exquisita labor: Profesora Carolina Maders, Profesora Estella Franzoia y Profesora Adriana Parvis.
En la ceremonia de premiación, que fue realizada en el anfiteatro de la FRD, fueron entregados los premios para ambos géneros: primer Premio, segundo Premio, tercer Premio y seis menciones especiales.
En la ceremonia se contó con la presencia de los participantes del certamen, sus familiares, los directivos de la facultad, la actriz Laura Álvarez, quien realizó una soberbia interpretación leyendo los trabajos premiados, y la escritora Ana Sebastián.
El Certamen Literario Regional, como iniciativa cultural, fue muy bien recibida por la comunidad que participó con la presentación de mas de cien trabajos y se interesó por esta actividad, manifestando sus intenciones de seguir haciéndolo en futuros proyectos culturales en el próximo año.
Queremos agradecer por este medio la gentileza de la Librería Byblo´s, que donó los premios, gentileza a la que su dueño, el escritor Oscar Serrano, nos tiene acostumbrados
A Continuación, transcribimos el cuento que ganó el primer premio en esa categoría, y en días subsiguientes iremos publicando los demás premios.
Primer premio, categoría cuento
ALFILERES. Autora: María Fernanda Chiflet
El frío amorata las manos, no hay retorno. Sentado en la escalera de la plaza las luces de neón se mezclan con tu sueño.
La mano sigue extendida, pero no… las piernas las llaman a colocarse por debajo, entre la frazada y el calor del propio cuerpo, El sol se fue hace unos minutos, aunque parecen horas. El cuerpo que llama duele, se resiente, pide sin que puedas darle.
Unos panes te miran desde el fondo de la bolsa del plástico arrugada. Se endurecieron con el correr del día. Mojados en mate cocido van a volver a ponerse blandos a la fuerza.
Sopa caliente, con verduras y carne. Ese olor que llena la casa ¿dónde?
Esa lluvia finita que cala, que duele, que pincha.
Lentamente comenzás a juntar. Tus trapos, la manta, la bolsa, los huesos que suenan entumecidos por las horas.
La ciudad va quedando vacía, pensás.
El camino es largo para llevar sólo pan seco, pero es lo que hay. La cara se va alargando, imaginando la mirada que te espera. Tan lejana, tan hiriente, tan acusadora.
Los pasos se hacen pesados, se someten…
Paro, te decís.
Abrís la bolsa y sacás la cajita. Está llena y cerrada. La abrís a los tirones y por el agujerito sale.
Es sólo un traguito.
La empinás hasta acabarla apoyado en la pared.
De nuevo la calle en ese caminar, ahora vacilante. Te mira, está ahí, no espera a que llegues. Te persigue con los ojos abiertos, inquisidores, culpándote de esa miseria despiadada que corre siempre más rápido que vos.
Ya estás cerca. Siempre te das cuenta por ese olor a nada, a mierda, a pobre que rodea el rancherío.
La cabeza baja, entrás. Tirás la bolsa en la mesa, mirás, no hay nada, el colchón y tu ropa vieja.
No está.
El silbido del tren se escucha suave, pronto va a pasar junto a las maderas apiladas que te hacen de casa y todo va a retumbar.
Salís, te parás en la vía y esperás.
Esos grandes ojos, se acercan, ahora brillan y hasta te miran con amor, como hace años.
Gritás.
¿Qué vas a hacer ahora?
Unas pocas lágrimas resbalan entre las arrugas marcadas.
Un poquito más, nada más que un segundo.
Saltás rápido. La tierra durísima te recibe para dejarte nuevas marcas.
Llorás con más ganas.
Me acerco y acaricio tu cabeza.
Vamos adentro.



