Buenos Aires (Especial para Noticias Argentina, por Daniel Casal) -- La economía le ha dado los mayores frutos al Gobierno desde su asunción, en un país con el recuerdo fresco de la crisis y la expectativa del crecimiento por mucho tiempo.
Precisamente, fue ella la que le permitió a Néstor Kirchner pasar de aquél raquítico 22 por ciento que lo llevó a la Rosada al elevado índice de aceptación social que goza en la actualidad.
Sin embargo, durante los últimos días debió girar el timón hacia la política, a raíz de las críticas que se elevaron por el exceso de intervencionismo oficial.
El manoseo del INDEC, los cuestionamientos al dato de inflación, las duras quejas contra Guillermo Moreno y hasta algunas versiones de renuncia de la ministra Felisa Miceli conformaron un menú de incomodidades para el oficialismo.
El mercado financiero le dio la espalda por varios días con la baja de bonos y la suba del riesgo país.
Sobre esto se montaron los opositores para agitar la posibilidad de una nueva crisis, la cual se debería manifestar luego que se agote la fórmula del control de precios.
Durante esos días, los títulos de los diarios apuntaron a las funciones de Estado que ya ejerce Cristina Kirchner, en su posible tránsito hacia la candidatura presidencial.
El espaldarazo definitivo a Daniel Scioli como aspirante a la gobernación de Buenos Aires, la traumática situación política en La Rioja y la elección constituyente en Corrientes también fueron temas que tuvieron aliento oficial.
Hasta el riesgo país volvió a estabilizarse, subieron los títulos y aparecieron las proyecciones de índices de inflación más moderados para febrero.
También se abrió una etapa crucial de negociaciones con los hombres del campo luego de quejas y protestas, que ya comenzó a dar frutos.
Ante esto, Kirchner volvió a criticar a los levantan fantasmas contra la marcha de la economía porque, a su criterio, detrás de ellos está la intención de esmerilar su poder en este año electoral.
En privado estos supuestos enemigos tiene nombre y apellidos y provienen de entidades como FIEL, CEMA y Fundación Mediterránea, cuyo auge intelectual se dio en la década del 90.
En el plano externo también hay algunos problemas, ya que el Club de París le hizo saber a la ministra Miceli que para alcanzar un acuerdo de refinanciación de pasivos con la entidad se debe antes sellar un acuerdo tradicional (lease ortodoxo) con el Fondo Monetario.
A no ser, le aclararon, que se cancele en efectivo toda la deuda que ronda los 6.000 millones de dólares.
Frente a esta ofensiva, Kirchner le transmitió a Miceli que rechazase todas presiones y que se mantuviera la propuesta de refinanciar la deuda .
"No tenemos nada que hablar con el Fondo y tampoco utilizaremos reservas para un pago al contado", fue la respuesta que llegó a Estados Unidos y a París, durante la reciente visita encabezada por Cristina Kirchner.
El Presidente sigue convencido que será la marcha firme de la economía la que permitirá la continuidad de su proyecto de mantener el apellido Kirchner en la Casa de Gobierno por lo menos por otra década, con él y su esposa Cristina.
Alimentan esta expectativa algunas de las encuestas que le llegan a diario a su escritorio en relación a la percepción de la gente sobre la economía.
Una de ellas realizada en la Capital Federal por MYF consultora de Opinión Pública, indica que el 78 por ciento aprueba la política económica, el 12 no lo hace y el 10 por ciento no supo que contestar.
En cuanto a qué piensan en cuanto a su situación personal para este año, el 49 por ciento estima que estará mejor, el 17 igual y el 34 peor que en 2006.
Sobre esto datos cabalgará el Gobierno hasta octubre y como primera medida, el Presidente le brindó todo el respaldo necesario a Miceli, que ya recibía munición gruesa de varios costados.
La ministra presidió varios actos y hasta recorrió con el ministro Daniel Filmus, candidato oficial en el distito porteño, una planta de productos medicinales en La Paternal.
Con respecto a Filmus, hay expectativa sobre su repunte en las encuestas porteñas, pero aún está lejos de la punta.
La misma encuesta de MYF indica que Filmus tiene un 16 por ciento de intención de votos entre en el nivel socioeconómicoalto, el 14 en el medio, y el 10 por ciento en el bajo, algo inusual para los candidatos del justicialismo.
En los tres segmentos pierde con comodidad contra Mauricio Macri y Jorge Telerman, quien consigue una mayor cantidad de adeptos entre lo sectores más bajos del electorado porteño.
Es decir que por más entusiasmo que muestre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para instalar a Filmus, el Presidente seguirá midiendo encuestas antes de su definitiva bendición final. También Jorge Telerman espera al final obtenerla, aunque ya tiene la decisión tomada de presentarse de una forma u otra.
Mientras tanto, Macri madura con más certeza pelear en la Ciudad, porque no remonta en las encuesta cada vez que se lo menciona como candidato a la Presidencia.
Eso mismo le aconsejó su asesor de cabecera, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, tras analizar con cuidado todos los escenarios posibles.
Al parecer, Macri se hizo eco de esta propuesta y en los últimos días se mostró más en la Ciudad que en resto del país. Distinto es el caso de Roberto Lavagna, quien tiene una profusa agenda de recorrida en gran parte del país para los próximos meses.
Es por ello, que asesores de ambos lados, sobre todos cercanos a Macri, aconsejan descongelar la posibilidad de un acuerdo entre ambos.
En el mismo campo de la oposición, cada vez más afiliados de la UCR aceptan la propuesta de encolumnarse detrás de la candidatura de Lavagna, mientras, al mismo tiempo, van quedando aislados dentro del partido los denominados "radicales K".
La tercera posición la lidera la dirigente Margarita Stolbizer, quien pretende presentar su candidatura a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, acompañada por varios intendentes bonaerenses, denominados "los margaritos", que no quieren más alianzas extrañas.
De todas formas, siempre aparecen versiones de otra índole, como que Lavagna la quiere tentar con la candidatura a vicepresidenta o de un acuerdo entre ella y Elisa Carrió.
A la dirigente del ARI se la ve distendida en su posición de opositora a la política tradicional, y no se preocupa demasiado ni por acumular y mucho menos en analizar encuestas con intención de voto.
Esta actitud, que algunos elogian y otros califican de "falta de vocación de poder", está dejando a Carrió fuera del mapa de los presidenciables.
Totalmente distinto es el caso del matrimonio Kirchner que tiene, sin duda, una eterna ansia de poder.
A ellos se reduce el círculo más estrecho de las decisiones de política nacional.
Sobre la intención de votos, la última encuesta puesta en el escritorio presidencial, realizada por unos de sus sociólogos preferidos, dio que el Presidente gana en primera vuelta con el 50 por ciento de los votos, mientras que Cristina llega al 40 por ciento.
El jefe de Estado leyó con tranquilidad ese relevamiento y expresó que los indecisos permitirán que la primera dama también evite el ballotage, según contó un testigo de ese momento.
Los estrategas del oficialimo están convencidos también que las chances tanto del Presidente como de su esposa se ampliarán si la elección se polariza entre posiciones de centroizquierda y centroderecha.
Por eso sueñan con que Macri se anime a pelar en la Presidencial, ya que, a criterio de ellos, de esta manera captarán más volutandes indecisas.
Si, finalmente, la candidata es Cristina, el Presidente dedicará cuatro años para conformar una agrupación que exceda las fronteras del peronismo.
Pero, en realidad, se convertirá en ese tiempo "en el verdadero poder en las sombras", relexionó un hombre de gobierno.
Esa agrupación peronista y transversal con la que sueña Kirchner se debería convertir en su gran plataforma de lanzamiento para el 2011. Siempre y cuando, su esposa haga un buena gestión si es que le toca el turno de gobernar.



