Buenos Aires (Especial de NA por El Implacable)--Las historias de verano que mezclan disciplinas deportivas merecen ser contadas.
Hablan del deporte, de la vida misma y no de la violencia, de dinero, de lujos ni de vanidades.
Esta la cuenta el protagonista, un atleta veterano, Serafín de Sousa.
Andaba él por Mar del Plata recientemente, por la zona de Camet.
Se encontró con una señorita corredora, muy linda al parecer y se entrenó con ella algunas mañanas.
En eso, un futbolista que estaba por allí con su equipo, cree él que Osmar Ferreyra, le gritó: "Así cualquiera sale a correr con entusiasmo, con una compañera tan linda…"
Serafín lo tomó bien y lo saludó con cortesía, total, no era ni su esposa ni su novia.
Después sintió sed y se acercó hasta la zona en que acampaba el plantel en cuestión.
Ferreyra lo llevó con el preparador físico y le dieron agua.
"Pibe, mientras esté San Lorenzo trabajando acá, acercate siempre y vas a tener para refrescarte. Eso sí, no me distraigas a los jugadores", le dijo el "profe".
Serafín estaba como Alicia en el país de las maravillas.
Después se encontró con los del equipo de su barrio (en el que atiende un maxi kiosco).
El barrio es el de Nueva Chicago.
Se presentó como vecino y simpatizante así que entró con las de ganar.
Dice que lo invitaron a entrenarse con ellos y él, gustoso. Como había fotógrafos, aprovechó la circunstancia, ya que los trabajos de fútbol y atletismo no tienen nada que ver.
Cuenta que se hizo muy amigo de Donda, entre otros.
Un deportista feliz con futbolistas relajados y apartados de las tensiones que soportan en temporada.
--Recuerdo de "Pastel"-–
Un encuentro en la playa.
El muchacho, camiseta con la tribuna de All Boys en pleno en el pecho. Una foto estampada. Y una leyenda: "All Boys, Mi Pasión".
La muchacha, que lee y pregunta: ¿sos de All Boys? Agrega que por la remera, prácticamente está todo dicho.
Conversan un rato y ella cuenta que su hermano jugó en aquel club del ascenso, de Capital Federal.
-Estuvo en el equipo que salió campeón y ganó el ascenso, en 1993, indica.
Y ofrece una clave.
"Era el 3".
-"¡Luengo! ¡Pastel", reacciona el de la camiseta.
Ella relata todos los clubes por los que pasó y señala que ya con 37 años, "dijo basta" y que ahora, en este verano de 2007, anda por otra playa, con "Pucho" Urquiza, que era el arquero de aquel equipo inolvidable, el que le ganó de mano a Chacarita para ascender a la B Nacional.
--Desobediente-–
El corredor tenía un plan para aplicar en el primer tramo de la carrera de postas "Cruce de Los Andes", que se corrió el primer fin de semana de febrero de La Serena (Chile) a San Juan.
Su cometido era salir a especular, nunca a apurar el ritmo, porque esa iba a resultar para él una clara desventaja. Mejor aún para sus planes –y tratándose de un tramo de 42 kilómetros que se larga en verano, qué mejor para los más rápidos- los fiscalizadores pidieron un favor inusual.
Solicitaron que los más rápidos prácticamente "regalaran" 3 kilómetros y corrieran juntos, al ritmo del más lento, por una cuestión que no podían resolver, con el intenso tránsito de la ciudad balnearia chilena al caer la tarde.
El corredor del inicio de esta narración, un riojano de nombre Tomás, hizo todo al revés.
Salió despegado del grupo.
Rompió el ritmo.
Fue censurado por público y familiares de los otros corredores, quienes le reprocharon muy agriamente –con insultos incluidos- su falta de solidaridad.
Para colmo, también quedó mal con los corredores, quienes le pidieron que bajara el ritmo y corriera con ellos y les contestó que no corría "para las fotos", según se quejaron aquellos con la prensa después del esfuerzo.
Pero todo se volvió en contra de Tomás.
Terminada la neutralización, a los dos más rápidos del tramo – candidatos junto a él- no les costó demasiado darle alcance.
Así que lo alcanzaron y lo superaron.
Le cambiaron el ritmo para desgastarlo y él entró en el juego, los siguió y terminó perdiendo energías.
Tomás era número puesto para ganar el tramo.
Llegó tercero y quedó peleado con medio mundo.
Mal negocio.



