Buenos Aires, (NA)- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó a su par estadounidense George W. Bush como un «cadáver político», durante un multitudinario acto en el estadio de Ferrocarril Oeste, al que asistieron unas 20 mil personas y que no contó con la presencia de funcionarios de la primera línea del gobierno. «Andan diciendo por ahí que planificamos esto para sabotear la gira del caballerito del norte.
No nos hace falta, porque ese visitante, que estaba en Brasil y a esta hora debe estar al otro lado del río, es un cadáver político», enfatizó Chávez en un discurso que se extendió por una hora y 55 minutos.
Desde el escenario del estadio de Ferro, en el barrio porteño de Caballito, el mandatario venezolano alentó al público a realizar «una pita (silbatina) gigantesca» contra Bush y la respuesta llegó inmediatamente.
Chávez, además, fustigó la presencia de los Estados Unidos en Irak y en ese sentido consideró que se trataba de «una guerra de locos» y le pidió que «se retire» de su territorio. «El presidente Bush —dijo— quiere demostrar que tiene sensibilidad social: que retire ya las tropas de Irak.
Una guerra de locos en la cual la administración Bush gastó más de 600 mil millones de dólares». «Gringo go home», gritó Chávez y afirmó: «No queremos lesionar la soberanía del Uruguay, porque reconocemos la soberanía de nuestros hermanos para invitar al caballerito del norte».
Insistió: «Estamos en presencia de un cadáver político, que ya ni siquiera huele a azufre». «Este acto está organizado para decirle no al jefe imperial que visita tierras heroicas», subrayó Chávez y lo cuestionó porque Bush comparó a Simón Bolivar con «Jorge» Washington. Agregó: «Él dijo que todos éramos hijos de Washington y Bolívar, es decir que él sería hijo de Bolívar, pero él es hijo de ...» y no completó la frase. Al subir al escenario, lo primero que hizo Chávez fue abrazar a Hebe de Bonafini, la titular de Madres de Plaza de Mayo, y en sus primeras palabras estuvo un «agradecimiento» para la organización. «Gracias al presidente Kirchner por invitarme, por permitir este acto», sostuvo Chávez, en una frase que no fue inocente porque la pronunció ante un público que se repartió en partes iguales entre oficialistas y opositores.
La frase, que reprodujo el agradecimiento de Bonafini, también operó en otro sentido: el Gobierno envió una orden no dicha para que ningún funcionario de primera línea se mostrara en el acto, donde se darían cita desde los piqueteros kichneristas del Movimiento Evita y Barrios de Pie hasta los opositores del MDT Aníbal Verón, la Corriente Clasista y Combativa y el PCR.
Sin dejar de lado las vivas a Fidel Castro, el mandatario venezolano recorrió rápidamente las actividades de la jornada y rescató la importancia de los acuerdos firmados por la mañana con el Gobierno nacional.
Por la mañana, Chávez ofreció una entrevista a Canal 7 y luego se reunió con Kirchner en la residencia de Olivos, donde suscribió acuerdos en los que ratificaron su «vocación latinoamericanista» al incorporar a Bolivia a la creación del Banco del Sur. Además, firmaron acuerdos sobre transferencia de tecnología agroindustrial de Argentina hacia Venezuela y sobre cooperación en materia de provisión de energía.
Ayer, después de una reunión de cuatro horas con Kirchner, Chávez decidió suspender sus visitas a Carlos Casares, cuyo objetivo era decorar el acuerdo agropecuario, y a la planta de Sancor, en el norte del conurbano bonaerense.
En el acto, Chávez destacó ese acuerdo entre Enarsa y PDVSA y subrayó que ese convenio fue posible porque Venezuela «recuperó sus recursos naturales» en la faja petrolífera de al zona del Orinoco. «Por eso podemos, dada nuestra libertad para tomar decisiones estratégicas, es que hemos hecho una alianza Enarsa-PDVSA», subrayó.
También agradeció insistentemente al Gobierno y «a los empresarios argentinos» los acuerdos de transferencia tecnológica agropecuaria. Durante el tramo final de su discurso el presidente de Venezuela, rescató viejos textos del tres veces presidente argentino, Juan Domingo Perón, en los que sostenía que él hubiera sido «el primer Fidel Castro» de haber contado con el respaldo de la disuelta Unión Soviética.
Chávez continuó su extensa alocución leyendo un pasaje de un libro de un autor cubano sobre la vida de Bolivar, y destacó el énfasis del libertador acerca de la necesidad de la integracion de América Latina como «una sola nación libre».
El epílogo de las palabras de Chávez volvieron a hacer centro en la figura de Bush, el hombre más castigado en la palabra del hombre de Venezuela, y se despidió enfatizando que «América Latina tiene que ser libre y hacer retroceder al caballero del imperio», en referencia al mandatario estadounidense.



