Se conoce al estado de horda como al más primitivo de los agrupamientos sociales; antes de cualquier clan, tribu y pueblo. Se basaba en desconocer el "nosotros" y por ende se movían solo por intereses precisos y sus deseos eran construidos sobre la base de la práctica individual y mezquina de cada uno de sus integrantes.
Lo que suena familiar y quizá contenga una brisa del contenido conceptual del capitalismo crudo no es otra cosa que la cuasi - mundial realidad del ser humano. De ese ser que humedece sus mejillas cuando ve por televisión morir a niños por las bombas, de hambre o de infecciones emergentes de la mugre, en donde limosnean la fruta podrida diaria de la cual se alimentará toda la familia.
El argentino es extraño, es el hombre más solidario del mundo cuando se trata de ayudar a los inundados, víctimas de terremotos, de incendios y cuantos otros desastres naturales anden por ahí, aunque después nos desalienten con las malas noticias de que algunas cosas no llegaron a destino. ¿Pero en la vida cotidiana qué?, ¿Somos solidarios con nuestro prójimo, con nuestra ciudad, con nuestro vecino o hermanos?.
Yo no sabría dar la respuesta. Pero si sé pedir una pequeña reflexión y una mínima colaboración.
El "nosotros" es imposible formarse sin la suma de los "yo" e inclusive de los "súper yo". La suma se vuelve beneficiosa para todos a medida de que cada componente de nuestra sociedad, cumpla con su deber y, además, le agregue un poco más de ganas a ese trabajo personal. Sabemos que la gente está cansada de esperar que todo cambie, pero parece que esta vez esa vieja utopía no quedará en promesas.
Es tiempo de hacer un país en serio, no desaprovechemos esa oportunidad. No nos quedemos solo en la crítica, participemos, en nuestro barrio, en el centro, con los vecinos, con la familia. Construyamos algo mejor para nuestros hijos, no nos resignemos; porque eso es lo que quieren unos pocos, los que siempre se la llevaron toda.
Sumen, no resten. No tengas vergüenza de pedir lo que te corresponde, no te quedes encerrado en tu casa mirando por las hendijas de la persiana, habla con tu vecino, compartí de vez en cuando un mate y sin regalar nada, dale una mano al que lo necesite. No permitas que esto sea un estado de horda, lucha por el "nosotros" que es lo único que nos va a sacar adelante.
Charly Schneider (8/12/2003



