La decadencia de parte de nuestra sociedad, no es debida a la falta de trabajo, si no de educación, formación y cultura, ya que con ella se logra cambiar para incorporar a una gran masa de personas en la cultura laboral, que por cierto en estos momentos es prioritario.
Los desórdenes en todos los ámbitos, ya sea en los deportes, política, sindical, estudiantil, urbano, etc., es debido a la falta de moralidad, decencia y a la falta de altruismo en los ideales que nuestros mayores nos legaron.
En todos los ámbitos mencionados y otros se valen de personas violentas e ignorantes para provocar la primacía de sus supuestos ideales, pero todos sabemos que está dirigido para lograr que el ciudadano común se atemorice.
La violencia y saña con que se cometen los delitos, no va ha tener fin, si desde el gobierno central y la justicia no toman esto en serio. El ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires y de la nación no pueden decir que la violencia bajó el promedio de incidentes. No pueden mentir mas a los ciudadanos que trabajan, estudian o son jubilados.
Si algunos de nuestros gobernantes no son capaces de parar toda esta violencia, la pagarán muy caro en las urnas, ya que todavía existe una sociedad que estudia trabaja y tiene moral.
Parecería que todo esto es provocado para romper la democracia y la libertad individual. Los violentos son ignorantes y no saben que los que los mandan, es para provocar el caos y el miedo en la población. Vaya a saber ahora con que fin.
Si nos referimos a la política, hoy podemos decir que no existe, que todos los partidos políticos están en decadencia, debido a las ansias de poder individual, donde por consecuencia sobreviene la fractura el sectarismo y la decadencia.
En cambio en algunos sindicatos, clubes, etc., prevalece la fuerza de patotas, (como en otros tantos sectores), no precisamente de ideas si no de poder. Y el trabajador sigue siendo el manejado por ineptos que solamente quieren poder para sí, sin importarles las necesidades del que trabaja, que día a día lucha para poder sobrevivir con sus necesidades y lograr su crecimiento.
Estas personas deben entender que tanto gobernantes, gremialistas o presidentes de clubes u organizaciones, están en sus cargos por que los votaron, y deben demostrar con humildad, para servir democráticamente y con espíritu de solidaridad.
Queremos y necesitamos un país libre, justo, seguro y democrático, donde el estudio y el trabajo sean la meta para lograrlo. Guerra de ideas a la ignorancia, la falta de seguridad y al patoterismo.
El pueblo debe dar el ejemplo a sus malos dirigentes y exigirles que la educación, la justicia y la libertad no sean simples palabras, si no que sean realidades para vivir en paz y prosperidad.
Debe terminar muy rápido este tiempo desgraciado y comenzar a construir para mañana, con optimismo y voluntad una cultura y educación distinta a la de hoy, en todo y para todos.
Miguel A. Dipaola



