Neuquén, (NA) -- El clima de bronca y angustia que provocó la muerte del maestro Carlos Fuentealba agudizó hoy la crisis política y social que atraviesa Neuquén, a partir de escenas dolorosas en la despedida del docente fallecido y de la detención de un policía que tenía antecedentes de violencia.
En medio de este grave cuadro, el gobernador Jorge Sobisch mantuvo silencio de radio durante toda la jornada, que concluyó anoche con una marcha por las calles céntricas de la capital provincial y con el puente que une Neuquén y Cipolletti (Río Negro) bloqueado por los docentes y diversas organizaciones.
Los manifestantes reclamaban directamente la "renuncia" del gobernador Sobisch, quien a su vez analizada una salida política a la situación y se encaminaba a pedir la dimisión a algunos de sus funcionarios, especialmente los vinculados al área de seguridad, según dejaron trascender sus voceros.
La despedida del maestro Fuentealba se produjo en un marco estrictamente familiar -a la ceremonia no ingresaron la prensa ni tampoco sindicalistas-, algo pensado para preservar la intimidad de la esposa del docente fallecido y de sus dos hijas, de 14 y 11 años de edad.



