¿He vuelto? Dos años. 2005 y 2006. Seco. El paso del tiempo es curioso. Las huellas de su paso, también.
Noticias, hechos, políticas, deportes, cine, teatro, arte e historia se sucedieron, y yo: tácito, ¿pero ausente?
La tarde baja sus persianas al barrio. Los primeros abrigos de la noche comienzan a desperezarse. El sol bosteza las últimas luces. Vuelvo a casa. En la vereda, sentado en la banqueta de mis recuerdos: mí Abuelo. Camino. Y esa escasa lejanía me pone a tiro de sus ojos: nos cabeceamos, saludándonos. Palabras más, palabras menos… la liturgia antes incomprensible para mí, danza en una baldosa: la milonga de su inicio y final: ¡Un día más Abuelo! ¡Un día menos mijo!
He vuelto… Señor lector, si aún continua la leída apoyo sus cuestionamientos: ¿Quién es este? ¿De qué se la da? Qué pretende enseñar, si está todo aprendido. Acaso es una celebridad. Acaso un periodista importante. Acaso político o intelectual, científico o escritor… Está en su derecho. El cuestionamiento es valido. Qué desconocido y atrevido titula "He vuelto", como si fuera toda una autoridad escribiendo para la vida. ¡Tiene razón!
Soy nada. Soy nadie. Pero soy y no puedo permitirme el lujo de no ser, tampoco usted, señor lector. Ahora que las presentaciones están hechas: Yo, soy lo que soy y, usted, es lo que hay. Quizás nos merezcamos. Quizás no. Además, antes que ponga el grito en cielo lo invito a reflexionar esta frase: "Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña" (Rabindranah Tagore).
¡He vuelto! Vivo a veinte y largos o treinta y poquitos kilómetros de Campana, en la vecina ciudad de Belén de Escobar. Me he levantado. He hallado mi lugar en el mundo. Y, una vez más Cupido me convida amor. Amo a mi mujer. Me he casado y soy un flamante padre. Mi hija: Martina, me ha devuelto al camino. Por ella este desconocido y atrevido alumno: escribe. No es inspiración, es sustento. Es Amor.
Podría escribir millones de poesías divinas. Miles de rimas agradables. Cientos de metáforas enamoradas. Decenas de hermosos versos. Una sola palabra: Martina.
He vuelto. Dicen los que saben: "la grandeza de un hombre consiste en reconocer su propia pequeñez". ¡Ahora lo entiendo Abuelo! ¡Agradezco el cuestionamiento y la reflexión señor lector! ¡Gracias hija, por nacer y dejarme ser!
El tiempo es la imagen móvil de la eternidad (Platón). He vuelto.
El autor es egresado del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), actualmente profesor del mismo establecimiento. Comentarios a gamacupe@yahoo.com.ar



