"Derramaré una lágrima en la mesa, te pediré un favor. Hoy no puedo darte mi entereza, dame tu hombro y tu silencio hoy /... / le pediré al destino las respuestas, o le preguntaré a Dios. Si este camino está cubierto de piedras o simplemente es uno de esos días que mejor me voy."
Ésta es la letra de una canción llamada "No te apures" de Alejandro Lerner. La elegí, porque creo que describe un sentimiento que se ha hecho carne en mí, en los últimos tiempos.
Desde esta columna, he invitado a la reflexión mediante información, conocimiento, investigación y aprendizaje cognitivo vivencial, que la vida me ha brindado amablemente algunas veces, bruscamente en otras. He bregado por el grano de arena individual, que sumado, produce la diferencia. He querido ser optimista. Pero con un optimismo verdadero... el que surge de la realidad, a pesar de todo.
Si he logrado mi ambicioso objetivo... no lo sé. Quizás lo que importe es intentarlo. Y seguramente lo siga haciendo. Pero hoy, les pediré un favor. "Hoy no puedo darles mi entereza... "
Hoy me siento como aquellos viejitos que sienten la soledad de saberse vivos cuando la mayoría de sus pares ya han partido. Juliana (23), Belén(19), Isabel(28) y ahora Soledad(22), éstas dos últimas de nuestra ciudad, han partido en los últimos seis meses, dejando su luz entre nosotros.
Últimamente e independientemente de estos hechos, me he sentido cansada, reprochándome un deseo de alegría y fantasía, del cual carezco por exceso de racionalidad, responsabilidad y tozudez. ¿Cómo si alguien me hubiera exigido ser la bastonera? Nadie lo ha hecho y la banda seguirá tocando...
Por eso, perdonen esta palabrería sin sentido y con dolor... pero hoy solo puedo pedirles "silencio y su hombro" para descansar de tanta lucha contra los abandonos, el desamor, la burocracia, la negligencia, la apatía, el miedo y mi propio cuerpo... que tambien se cansa pero nunca tanto como mi corazón.



