Hoy quiero tratar un tema que es desde hace mucho tiempo se instaló en la argentina.
Estando en una de las tantas que hay, reflexionaba e intervenía en la conversación que se va originando. ¡Hay tanto tiempo para hacerlo! ¿Ud sabe cuanto tiempo me lleva cada una de las colas? Siempre falta algo, y ahora que vas a cobrar, muchas veces migajas; te mandan a buscar otro papel y te atrasan el día y te dan otro, y por lo tanto ¡otra cola!.
Y entonces uno hace lo posible de pasarlo mejor. Y empiezan las lamentaciones y las confesiones. ¿Sabe que muchas? ¡Y son muchas! Algunas cuentan sus problemas, se confiesan con el que comparte la cola, y muchas veces al desahogar su corazón se sienten mejor y le alivia la espera.
Pensaba también que parece un consultorio psicológico, y en la medida que el que recibe el comentario esta tranquilo; trata de ayudar al confidente.
¿Sabe qué?, si hubiera un escritor, tendría material para escribir un libro.
En esto vemos la inoperancia de los que están al servicio del publico, a los que peinamos canas, nos cuesta mucho y tengo que hacerlas, si no me ayuda mi amada hija, lo cual lamento, ya que tiene que hacer lo suyo y lo mío.
También lamento que muchas veces quiero hablar de Jesús, y no soy muy escuchada, porque podría dar, en el nombre de Jesús, la paz y la paciencia tan necesarias para pasar este tiempo, porque en el tiempo que vivimos, seguimos teniendo esas famosas colas, que muchas veces sacan de quicio a muchos, pero;
La Biblia en Gálatas Cap. 5 en los vers 22 al 26 dice: del Fruto del Espíritu,
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Pienso que todos los que hemos recibido la promesa de Jesús, que nos dejara el Espíritu Santo, el consolador; tenemos que usar este don precioso para poder ayudar a los que se encuentran en estas dificultades, para que se les haga mas leve la espera.
No te impacientes, y confía, compañero/a de "colas", que hay alguien, que "si tu quieres", te puede ayudar y sostenerte, en todo tiempo y lugar. ¡Interésate en Jesús!.
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga!
Francisca Singarella de Figueiras
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